Por Hugo Borgna
“Por lo bajo” es el título del libro concretado por el Fondo Editorial Municipal como estímulo para el autor, Santiago Alassia, por haber obtenido el primer premio de ese concurso del año 2016, habiendo elegido Alassia la categoría cuento.
Ingresar a “Por lo bajo” es una sensitiva experiencia para la que no hace falta ninguna prevención previa. Los 8 cuentos que componen la obra parten de la más oscura profundidad del ser humano (nosotros) y se produce el relato como en secreto desde la más absoluta sinceridad, de allí entonces la justificación del título.
Alassia, notable y experto conocedor de lo que significa la escritura (ha frecuentado con solvencia, también el teatro y la poesía) parte de distintos hablantes: del relator omnisciente, al modo de primera persona; de lo que es información pura, a la conclusión después de producidos los hechos; del análisis interior previo, a la consumación de los actos casi por instinto. Lleva acción y pensamiento al mismo tiempo, abriendo insólitos panoramas en forma continuada, sin dar lugar a la indiferencia por parte de los lectores.
Cuenta los hechos de la acción -y sólo la estrictamente necesaria- en pinceladas con abundante carga de ironía; a veces la detalla y otras la oculta mostrando sólo su consecuencia. Con frases de notable capacidad de síntesis logra su objetivo de estremecer.
“En algún rincón de su personalidad están las páginas que muchos escribieron sobre él”, “Dieguez que no sabe tener amigas porque se quiere acostar con todas”, “Ve que no hay, de este lado no hay…que no que sí…empieza la disgregación y solo queda un punto en la negrura infinita”, “Somos una ridícula sumatoria de pieles siempre con el mismo sabor”, “Sé tanto como para decir que no es romántico vivir sin red”, “Hay una pesadilla que es la de estar encerrado en las venas de uno mismo”.
Los cuentos -habitados de personajes solitarios, marginales por elección- dan idea de ámbitos paralelos interiores, llenos de ansiedades y de la necesidad de fracasar para justificar el pesimismo. Por supuesto, la complejidad está asimismo en el modo de sentir y de usar la redacción, ordenando la frase en una forma que casi nunca es la que se acostumbra, abriendo las puertas a mucho más que entender causas y resultados: consigue crear veracidad a la verdad profunda del escritor cuando él necesita llegar al contacto pleno con los lectores; hace una parte del camino y quien lo recibe debe recorrer el restante: Santiago Alassia, como escritor cabal, tiene siempre presente e incorporado que para el acto creativo siempre es mejor insinuar que decir.
“Por lo bajo” muestra el apasionante espacio interior que se esconde detrás de la sonrisa educada y complaciente. Dentro de una intensidad común a los relatos, hay una muy variada inclusión de temas; es notable la comodidad con que se desenvuelve Alassia cuando encara el modo surrealista (“El oficinista en colectivo”, “Las migajas”, “Música funcional”). Si la acción es interior es porque quien mueve el mundo (nuestro y de todos) es el yo profundo.
¿Para quién puede aconsejarse leer “Por lo bajo”? Para todos los que andan por la vida sintiendo, analizando y percibiendo, lo que es como decir que para todos y cualquiera de nosotros, que nos cargamos de ideas, sensaciones y de una necesidad total de concretarlas; nosotros, que dentro de una simpleza aparente somos una complejidad que anda, inquisidora e inquietante.
Importante obra, “Por lo bajo” toma sobresaliente altura, aporta nivel y honda sensibilidad. Es lo que se le puede pedir a un libro que justifica (y mucho más) su existencia y la perdurabilidad del papel.
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