Por REDACCION
WASHINGTON, 9 (AFP-NA). - Estados Unidos alertó de "una
crisis mundial urgente" por el ébola luego de la muerte de un
paciente en Texas el miércoles, cuando la cifra de fallecidos
rondó los 3.900.
Mientras tanto, Madrid llamaba a la calma y trabajadores
sanitarios denunciaban la mala gestión del tema en España.
"El ébola es una crisis mundial urgente que requiere una
respuesta mundial urgente", dijo el secretario de Estado
norteamericano, John Kerry, poco después de conocerse la muerte
por ébola de un paciente liberiano en Texas.
Kerry, en conferencia de prensa con su homólogo británico,
Philip Hammond, subrayó la necesidad de colaborar
internacionalmente con unidades de tratamiento, personal, equipos
de telecomunicaciones e incineradores a fin de combatir esta
mortal enfermedad contra la que no hay medicamentos ni vacuna.
Poco después, la Casa Blanca informó que tomará la temperatura
de los pasajeros que llegan de Liberia, Guinea y Sierra Leona a
cinco de sus más importantes aeropuertos y el Pentágono anunció
que enviará a 100 oficiales de Marina, que se sumarán a 350 ya en
la región.
Los españoles, por su parte, trataban de entender cómo pudo
contagiarse una auxiliar de enfermería (Teresa Romero, de 44 años)
que trató a dos misioneros españoles diagnosticados en Africa y
repatriados a España, donde murieron.
"En este momento lo que tenemos que hacer es estar atentos,
pero manteniendo la tranquilidad", dijo el jefe del gobierno
conservador español, Mariano Rajoy.
Sin embargo, sindicatos y personal sanitario español
denunciaron una larga lista de fallos en la gestión de los
enfermos de esta fiebre hemorrágica, que en lo que va deL año ha
dejado 3.865 muertos entre los 8.033 infectados, según un recuento
de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de este miércoles.
Entre ellos, destacaron la repatriación "improvisada" desde
Liberia y Sierra Leona de los misioneros enfermos, el poco
entrenamiento del personal médico, el equipo insuficiente e
inadecuado y el uso imprudente de los residuos en España.
"EL MIEDO DE NO SABER"
En la noche del martes, Teresa Romero, la primera persona que
se contagió fuera de Africa, fue internada en el hospital Carlos
III en Madrid.
"Estoy un poquito mejor", dijo Romero este miércoles en una
entrevista telefónica con el diario El Mundo.
Uno de los médicos que la atiende, Germán Ramírez, dijo a la
prensa reunida en la puerta del hospital que la técnica podía
haberse contagiado al tocarse la cara con los guantes.
En la tarde del miércoles, médicos y enfermeros se manifestaron
frente a la clínica contra la gestión de los casos de ébola.
La fiscalía de Madrid abrió diligencias previas para estudiar
si pudo haber algún tipo de delito en este caso, informaron
fuentes de la fiscalía.
"Hay el miedo de no saber", dijo a la AFP Mar, una vecina de
Alcorcón, donde unos equipos especiales entraron en la vivienda de
la técnica sanitaria para desinfectarla.
Estos equipos también sacaron de la vivienda al perro de
Romero, Excalibur. Su eutanasia provocó reacciones airadas de
grupos de defensores de los animales, que trataron de evitar su
traslado enfrentándose con la policía con pancartas que decían:
"Excalibur, the world is with you" (Excalibur, el mundo está contigo).
Rajoy se comprometió a una "transparencia total en esta
materia". Los mensajes de tranquilidad también llegaron desde la
OMS, según la cual el riesgo de propagación del ébola en Europa
"es evitable y extremadamente bajo".
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