Por Redacción
“Alfredo Zitarrosa, el nuevo Gardel de los uruguayos, con su voz expresivamente pausada y contundente, impactó al público poco acostumbrado a la tonada campera, sureña y oriental. Emocionadamente escucharon esa canción sobre un niño “Becho” y su violín. Siguió con otros cantos cautivando al público hasta que desde la multitud se desprendió un espectador que subió al escenario, lo abrazó y entregándole una bandera uruguaya se quedó a su lado hasta que terminó Zitarrosa, aclamado por miles de espectadores, que habían sido tocados por su magia. En ocasión en que el público ovacionaba a Zitarrosa, desde un costado del escenario, potentes reflectores iban alumbrando por sectores la inmensa platea. Es que las cámaras de la cadena oficial de televisión estaban transmitiendo a todo el país las imágenes del Festival. Cinco cámaras captaban todo lo que ocurría en la Plaza. Una de ellas instalada en la azotea de un edificio de seis pisos, ubicado frente a la iglesia. Por primera vez en la historia del festival, se transmitió en directo a todo el país por parte del mismo, durante las nueve noches.(…)”. NdeR: Promediaban los años ochenta y el cantor popular regresaba al lugar después de integrar las listas negras que lo prohibían en tiempos de la dictadura.
(Fragmento del libro “Festival” de Aquiles B. Garralda, 1992).
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