Por REDACCION
Con el término doméstico se hace referencia a los animales que por intervención humana, adquirieron características genéticas, morfológicas, fisiológicas y de comportamiento, diferentes a las que tenían sus antepasados silvestres.
Perros y gatos fueron domesticados hace miles de años, con lo cual queda claro que por este proceso de domesticación, perdieron independencia al perder también su hábitat natural, la capacidad de procurarse el alimento y de
auto-regular la reproducción. No eligieron dejar su vida en estado salvaje, fue el humano quien lo decidió motivado por intereses y necesidades propias.
Es aquí entonces, cuando comienza el problema. En estado salvaje, los perros controlaban sus celos, debido a que únicamente estaban habilitados a procrear los líderes o “alfa”, fuera de la jauría y entre nosotros, el número de celos se duplica, viéndose de esta manera favorecidos los nacimientos de nuevos ejemplares y generando lo que denominamos “superpoblación”.
Este disturbio ecológico exige una enmienda, y esta reside en la implementación de programas sostenibles de esterilización y castración, único método ético y eficaz para abordar el problema. Sin embargo, muchas personas se niegan a castrar a sus animales de compañía por interpretar que es una práctica anti-natural. Muchas consideran también, que las crías de los mismos, en caso de reproducirse, nunca se convertirán en animales abandonados, callejeros y sin hogar. La realidad indica que todos los animales que vemos deambular desamparados por la calle, alguna vez tuvieron casa y dueño.
Pensar que la castración es una práctica anti-natural es tan cierto como que la domesticación misma ha sido una intromisión del humano en la naturaleza de los animales, privándolos de sus cualidades esenciales para la subsistencia en equilibrio y libertad.
Ante el hecho consumado y provocado intencionalmente, tal vez sin predecir las consecuencias, es imperioso intervenir nuevamente en la vida de los animales para controlar la reproducción y evitar la superpoblación.
Colaboración de El Amparo asociación civil.
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