Por Javier Alfonso
Uno de quienes presidieron la Eucaristía de toma de posesión de nuestro nuevo Obispo, fue el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo metropolitano de Santa Fe de la Vera Cruz, Mons. José María Arancedo; quien gentilmente momentos antes dialogó con LA OPINION.
-Hoy asume el sexto obispo de la historia de Rafaela, ¿qué reflexión le merece?
-Alegría. Es la continuidad de la sucesión apostólica. Se ha ido un pastor (Franzini) y llega otro (Fernández). Es la misma Iglesia que va cumpliendo el mandato de Jesucristo, sucediéndose los pastores y presidiendo esta comunidad de Rafaela de tanta riqueza. A Fernández lo conozco mucho porque pertenecemos ambos a la diócesis de Lomas de Zamora. Es un hombre bueno, muy apostólico y servicial; es un pastor que se va a ganar el corazón de todos por su sencillez, su entrega y su lucidez para los temas pastorales.
Hay un detalle: Luis Fernández me sucedió a mí en la parroquia de Burzaco; y yo lo sucedí a Héctor Romero (cuarto obispo de Rafaela), también en Burzaco. Así que los tres fuimos párrocos en Burzaco y luego obispos en Rafaela y Santa Fe.
-¿Qué impresión tiene de Rafaela?
-Tiene mucho y bases muy sólidas. Les pido que no las pierdan: las bases de la Fe, del trabajo, y de la familia. Hace unos días los obispos hablábamos de la droga, el narcotráfico, tantas cosas que van destruyendo lo construido con tanto esfuerzo y dedicación. La riqueza de Rafaela está en su Fe y valores, no los pierdan.
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