Por Germán Sánchez
(Enviado especial a Buenos Aires). - La escena se armó distinta a los dos días anteriores. Tal vez como si la gente recién el lunes hubiera entendido lo bueno de poder contar con estos desafíos artísticos que suponen una enorme inversión. Tal vez como si el espectador común se hubiera dado cuenta que al final todo se terminaba. Entonces acudió al Polideportivo Malvinas Argentinas más temprano que los otros días y también en mayor número. Nadie se quiso perder ni un minuto de festival en su último día. Y el BA Rock no defraudó.
Como para acompañar esa efervescencia que transmitía el público, en todos los escenarios hubo rock para disfrutar. Temprano en la tarde, en el Signos estuvo Utopians con una invitada de lujo: Lula Bertoldi, cantante/líder de Eruca Sativa. Un rato después en La Balsa, saltó Cielo Razzo, quien a pleno sol fue acompañado por una multitud.
Ya en el cubierto Escenario Artaud, saltó a escena La Mississippi, que arrancó con su clásico Café Madrid como para encender enseguida al público. Y de allí en más una recorrida por un amplio abanico de canciones. Casi al mismo tiempo, en el Signos, Turf le puso un poco más de fiesta a la tarde que avanzaba con un sol radiante y una temperatura casi veraniega.
Luego arrancaría el tramo final con cuatro enormes propuestas. Primero Eruca Sativa con su descomunal show en el que mezcló temas de su último álbum Barro y Fauna, con varios de los clásicos del power trío que está cumpliendo 10 años de vida. Hasta se animaron a un merecido homenaje a Orions, junto a Adrián Bar (guitarrista y voz de la banda) que subió al escenario para acompañar en una muy nostálgica versión de “Hasta que salga el sol”. El ex Orions no ahorró elogios al power trío antes de irse del escenario. Como apunte al margen, vale recordar que Orions presentó en el BARock de 1972 aquel disco que incluía el hit -¿podemos llamarlo así hoy día?- "Hasta que salga el sol".
La continuidad fue nada menos que para David Lebon, quien feliz de estar cumpliendo sus primeros 65 años recibió el saludo de todo el Malvinas Argentinas. Luego hizo un show a la altura de Lebon, intercalando grandes clásicos de Serú Girán -Esperando nacer, Encuentro con el diablo, Noche de Perros o Seminare- con temas propios de todas las épocas. Ya casi no quedaba nada y la multitud estaba ansiosa por el cierre.
La siguiente estación fue Fito Páez, que tuvo una corista de lujo que fue nada menos que Fabiana Cantilo. Un recorrido exquisito por su amplísima discografía que tuvo momentos cúlmines como cuando cantó Brillante sobre el mic con el escenario a oscuras y la gente iluminando a la noche con las linternas de los celulares. En el Signos apareció Bersuit Vergarabat justo antes del cierre. Y fue tiempo de cantar todos sus temas tanto en su escenario como en La Balsa.
El broche de oro lo pusieron Las Pastillas del Abuelo. Un encendido show que fue acompañado letra a letra por los fanáticos. Tanto la banda como el público no querían que la noche terminara y por eso estiraron todo lo que pudieron el recital. Es que los músicos y los fanáticos entendieron que este regreso es muy importante para la música de estas tierras. Claro que habrá que hacer un arduo trabajo para poder mantenerlo en el tiempo, pero el primer paso, el más difícil ya ha sido dado.
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