Por Germán Sánchez
“Quiero agradecer a la ciudad de Rafaela, que nos permite tener al Profeta”, dice Adrián Dárgelos sin levantar demasiado la voz y mira hacia un costado. Ahí está sonriente entre las sombras del escenario Tuta Torres, que acepta el elogio y casi tímidamente saluda al público. Fue sobre el final y fue uno de los pocos momentos en los que el emblemático cantante dialogó con el público.
Antes y después, todo pasó por la música. Un show potente, compacto, prolijo, que cuidó cada detalle. Fue la fría noche de viernes la elegida por Babasónicos para llegar a Rafaela con su gira internacional que en pocos días se irá hacia México.
Fue para Tuta Torres la oportunidad de volver a su casa como un verdadero profeta. Desde temprano cuando la formación llegó al teatro se lo vio acompañado por parte de su familia rafaelina (uno de sus hermanos y los sobrinos). Claro que además en su camino al escenario saludó conocidos, músicos locales y gente que desde temprano estaba en el lugar. Durante la prueba de sonido incluso los compañeros de ruta bromearon con la idea de que Tuta sonara “más fuerte que nunca”.
A la hora de la verdad, Babasónicos fue pura potencia, sonido limpio, iluminación acorde. Y un teatro colmado que acompañó cada canción, que vibró con algunos de sus clásicos y que cuando parecía que se iban pidió que la fiesta continuara. El año musical rafaelino tuvo una de sus mejores estaciones y el espectáculo dejó satisfechos a quienes estuvieron en el Teatro Belgrano.
Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.