Por REDACCION
El Banco Credicoop a través de su comisión de asociados, anoche, volvió a brindar un agasajo a las mujeres rafaelinas con motivo de haberse celebrado, recientemente el Día Internacional de la Mujer.
El salón de la entidad crediticia de calle San Martín se vio absolutamente desbordado y el gerente de la sucursal agradeció la numerosa presencia y resaltó que "para nosotros es muy importante que esto se vea desbordado".
Destacó además que "todos los años la Comisión de Asociados conmemora este día y para nosotros es un placer hacerlo y tratamos en cada edición de ir cambiando, ir mejorando, pero no sabemos demasiado de esto y esta es la complicación que tenemos -la gran cantidad de mujeres y la imposibilidad que todas estuviesen sentadas-, pero bueno damos gracias que tengamos este tipo de complicaciones, sino todas estas sillas nos hubiesen sobrado".
Alejandra Tosello, miembro de la comisión de asociados dio la bienvenida, destacó que "no es común que una institución bancaria abra sus puertas fuera del horario de cierre para conmemorar una fecha tan importante como el Día Internacional de la Mujer, luego dio lectura a un mensaje en el que relató la historia de la celebración internacional, remarcando especialmente que surgió por una lucha impulsada por mujeres trabajadoras que pedían reivindicaciones para vivir con dignidad.
Concluyó su lectura haciendo alusiones al modelo cooperativo, exaltando que la economía solidaria coloca en el centro al ser humano.
Destacó que en la actualidad "el movimiento de mujeres adquiere importancia de manera indiscutible con fuerza y capacidad de movilización".
Enfatizó que la fecha convoca a la reflexión acerca de la lucha por la dignidad de todos los seres humanos.
Consideró, por otra parte que desde los ideales cooperativistas, se apunta a construir una sociedad justa, respetuosa de la diversidad y profundamente solidaria.
Mujeres al borde de un ataque de cuentos
María Eugenia Camagnoli y Silvia Marzioni trajeron relatos con protagonistas femeninas, valientes, luchadoras, martirizadas, con especial solvencia que les otorga el oficio, del que ambas hacen gala, lograron hacer reír, emocionar y entusiasmar a una platea que siguió en respetuoso silencio cada uno de los relatos, para cerrar premiando con un vibrante aplauso a cada uno de ellos.
Como es habitual, el agasajo concluyó con un ágape del que participaron las homenajeadas.
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