Por Rubén Armando
Es una realidad que la Guardia Urbana Municipal (GUR) no cuenta con "poder de policía", por lo que ante reiteraciones de infracciones a las que no se logró el cese correspondiente, se dio participación a efectivos de la Unidad Regional V de Policía, en vista a lograr el cese de ruidos molestos causados por el accionar de "batucadas", a lo largo y ancho del territorio ciudadano.
Sin embargo, la falta de solución al problema persiste. A través del tiempo y en honor a la verdad, en determinados casos se aceptaron recomendaciones sobre el cumplimiento de un horario de "actuación". Pero, lamentablemente, en importante cantidad de instancias se hizo, y se hace, oídos sordos a solicitudes de personal de la GUR para que se respete lo que motiva persistentes denuncias de ciudadanos.
No escapa a la verdad trayendo a la superficie que muchas veces agentes de la GUR -incluso de máxima jerarquía-, en momento de solicitar se ponga fin a una situación de falta de convivencia ante el batir de bombos, parches y redoblantes de quienes componen determinadas "batucadas", experimentaron demostraciones de falta de respeto a la autoridad, incluso con agravios destinados a las personas actuantes y a la entidad que representan.
Tampoco se incurre en mentira diciendo que ante la carencia de ese "poder de policía" que muestra la GUR, en la comprobación de falta de cumplimiento a pedidos para que cesen los ruidos molestos (en casos se comprobaron hasta cercana la hora 23:30, habiendo comenzado cercana las 20), se dio intervención a efectivos policiales que sí están convalidados para hacer cumplir un artículo del Código de Faltas de la Provincia, que versa sobre ruidos molestos y sanciones a quienes los concreten.
Entre las sanciones se detalla un determinado tiempo de arresto al infractor.
Menos aún se falta a la verdad asegurando que hubo casos donde a nivel policíaco no se prestó la debida atención al pedido emanado desde la Guardia Urbana Municipal -o de algún ciudadano en especial-, o bien se actuó en forma muy liviana. Casi sin peso específico, en clara contraposición a la labor que le cabe a un servidor de la ley.
No es tiempo -mucho menos intención- de enrostrar culpabilidades, o de traer a la superficie casos donde se comprobó la falta de acción que correspondía. Eso pertenece a un tiempo pasado.
Lo que moviliza esta nota tiene otro objetivo. Se sabe de la predisposición de autoridades municipales en realizar reuniones con integrantes de Comisiones Vecinales, con la mira puesta en que se dialogue con quienes participan de "batucadas", tratando de que la actividad se desarrolle en un horario atendible.
Se conoce, también, que integrantes de algunas "batucadas" no responden a sugerencias de Vecinalistas, o de agentes de la GUR que deben actuar ante denuncias de ciudadanos. "Son los más difíciles de convencer sobre que se deben respetar normas de convivencia. Y no resulta fácil hacerles entender que cometen una infracción", se comentó en ambientes relacionados al tratamiento del tema.
Mientras tanto el calendario transcurre, y la solución definitiva se hace esperar. En otras palabras, no se hace realidad.
UTILIZAR LAS HERRAMIENTAS EXISTENTES
Lo que sí se palpita, es que no son los menos quienes aguardan que entre Municipio y Policía se encuentren los mecanismos pertinentes para que se efectivice un corte definitivo al problema de las "batucadas". Hasta ahora se actuó de manera flexible, y esto a muchos parece no importarle. Las herramientas a utilizar están, y son legales. Lo que no es poco decir.
LO QUE SE ESPERA
Así las cosas, con expectativa se espera que de una vez por todas se actúe en el marco de la ley con aquellos a los que se podría encuadrar con el mote de "hijos del rigor".
Y, en definitiva, que se haga realidad el pensamiento de muchos sobre que "no puede ser que unos pocos se impongan, impunemente, ante el derecho de la mayoría a vivir en paz, sin interferencias de ninguna naturaleza".
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