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Información General Miércoles 28 de Agosto de 2013

Cecilia Todd: el recital

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Antonio Fassi

Por Antonio Fassi

Lo que aconteció en la noche del domingo 25 de agosto en la sala del Teatro Laserre, con motivo de la visita de la venezolana cantante Cecilia Todd, no puede catalogarse como un concierto más. Podremos disentir si gusta o no su estilo, su repertorio, pero no podremos negar jamás sus atributos vocales que intentaremos examinar de aquí en mas, a fin de aclarar el porqué calificamos el evento como, "el recital", en todo su contenido artístico y otras cosas más.

Ante una sala colmada, con escasísimas butacas vacías, el trío de "pignonianos" rafaelinos, María Victoria Birchner (voz), José Ignacio Perren (piano) y Rubén Carlini (guitarra), fueron capaces de materializar en el escenario a través de sus composiciones, la vital energía musical de Remo Pignoni. Y así lo absorbió el público que aclamó cada tema interpretado, al extremo de reclamar uno más, a título de bis, cosa que (con criterioso discernimiento) obviaron los tres ejecutantes, cediendo el escenario a la figura central de la programación.

Y apareció Cecilia Todd humilde y sutil presencia con su pequeñín instrumento de cuerdas (el cuatro). Pronto comenzaron a brotar las armonías de su tierra venezolana a través de ejecuciones siempre comentadas, entusiastamente recibidas, aceptadas, aplaudidas y vitoreadas cada una de ellas.

Impecable línea de canto, donde las notas parecieran engarzarse cual cadena de brillantes y límpidas perlas, con frases "legato" que indican un absoluto dominio de la columna de aire, fruto de una técnica muy cercana al método operístico pero con un claro uso de diferenciación entre ambos estilos. Recorre con absoluta naturalidad sus tres registros (pecho, centro, agudo), con total naturalidad, segura y clara dicción, sin desacomodar ningún sonido y sin perder línea de canto en ningún momento.

Y todo esto no se logra sin esfuerzo, dedicación y sacrificio, amén de una sincronización absoluta del pensamiento a la acción, que posibilita el uso correcto de todos los órganos fonatorios a voluntad.

Intuimos a través de su trayectoria, un transitar donde la serenidad, el entendimiento y el esfuerzo controlado rinden sus frutos (como en todos los órdenes de la vida). Y sobre todo (perdóname Cecilia) cuando ya el número seis aparece primario y prioritario en el recuento de auroras recorridas. Cecilia no solo nos dejó su música, sino que a ello se sumó su ejemplo de vida simple y sencilla, sin deslumbramientos de ninguna especie, todo con lo justo y necesario (su prueba de sonido duró cuatro minutos).

Un verdadero ejemplo de conjunción mental, física y espiritual al servicio del arte canoro, cuyo resultado no puede ser otro que una ejecución vocal de alto nivel. Personalmente intuíamos una presencia especial sobre el escenario del Teatro Lasserre. La tuvimos, como en grandes y estelares noches de un concierto único, inigualable. ¡Gracias Vichi, Pepe, Rubén! Gracias. ¡Muchas gracias Cecilia!

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