Por Alicia Riberi
Los chicos especiales, con capacidades diferentes, mal llamados discapacitados como dicen algunos, son las antorchas que puso DIOS en el mundo para que iluminen la ignorancia de los que creemos ser tanto más inteligentes.
Tengo la dicha de trabajar con ellos, de escucharlos, de compartir momentos, mates, canciones, juegos, alegrías y aún hoy me sorprenden tanto a mí, como a mi esposo y a todos los que pasamos momentos con ellos.
Cuando escribo siento placer porque es como vaciar el alma para que entre la luz, es como perderse en la imagen de un ocaso y sentir que te quedó “un cachito de sol”, prendido en el corazón, es como navegar en aguas tranquilas en un profundo silencio para escuchar sus secretos y al descubrir que mis queridos chicos especiales -porque son muy especiales- también escriben, y cómo escriben!... me emociono… Voy a trascribir partes de lo que publicaron dos de nuestras queridas Caro y Kelly:
… Era una persona normal hasta que se me cruzó una paloma. Se posó sobre mi dedo y mirándola a los ojos le dije: -cómo quisiera ser como vos… Me convertí mágicamente en una paloma con plumas, dos ojos y un pico… Al volar todo el tiempo, no aguanté mucho mi peso y dejándome caer sonreí feliz… -Caro-
… Hace tiempo conocí un payaso que no era feliz… En vez de hacer reír, realizaba triste sus piruetas y sus malabares… Conoció a una bellísima mujer que hacía acrobacias en el circo… El payaso me confesó esa historia con lágrimas en los ojos. Yo le dije que tenía que cambiar de actitud y hacer reír a los niños… El me contestó que lo intentaría, sabiendo que ella lo iluminaba desde el cielo y lo ayudaría a salir adelante… -Kelly-
Cuánta pureza! Cuánta candidez! Qué bello compartir lo que esconden en ese corazón grande y noble que irradia toda la claridad que necesita el mundo para mejorar.
“Chicos especiales”, tengo que contarles un gran secreto… Uds. me hacen mejor persona, sacan lo mejor de mí, me devuelven la esperanza de construir una sociedad mejor… qué bello sería que las personas tengamos el alma vacía de rencor, de odios, de discriminación y que sea tan limpia como la de Uds. Si alguien se detiene a mirarlos y a escucharlos les aseguro que hincharán su pecho y volverán a sus casas caminando y diciendo -¡cuánto que aprender!
Finalmente quiero invitar a todas la personas a reflexionar sobre la discapacidad … pensemos quiénes son más discapacitados ellos o nosotros, los “normales que somos capaces de odiar, de matar, de mentir, de engañar, de destruir, de desarmar familias, de discriminar por el color de piel o por el nivel económico… ¿quiénes son más discapacitados ellos o nosotros?... Creo que la respuesta es clara, no queda absolutamente ninguna duda… ellos son los elegidos de Dios y nosotros los que necesitamos su inmensa misericordia.
Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.