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Información General Domingo 2 de Marzo de 2014

Cincuenta años creciendo en la fe

PARROQUIA DE FATIMA

REDACCION

Por REDACCION

La historia recorre un camino de crecimiento constante para la parroquia Nuestra Señora de Fátima.

Desde aquellos primeros pasos, allá por 1947, cuando el padre José Marozzi convocó a los vecinos de los barrios Córdoba y Villa Podio, para compartir la idea de la edificación de la primera capilla, la obra fue siempre una construcción comunitaria. La gente del barrio, afianzada en la fe, se unió al proyecto.

Así comenzó la obra del primer templo, con el esfuerzo tesonero y perseverante de familias humildes que soñaban con un espacio para celebrar la fe y formar a sus hijos en ella.

El 1º de marzo de 1964 fue creada la parroquia, que se desmembró de la parroquia San Rafael. El decreto lleva la firma del monseñor Vicente Zazpe, obispo de Rafaela, y del padre Elvio Mautino, canciller secretario.

La jurisdicción entonces asignada estaba limitada por “vías de FC, bulevar Santa Fe, calle Constitución con la zona rural que limita al sur con la parroquia de Santa Susana”, según expresa textualmente el decreto.

Entre los fundamentos de dicha decisión se mencionan:

“-Que la constitución de nuevos barrios con el consiguiente crecimiento de la población de la ciudad de Rafaela, exige una adecuada atención pastoral;

"-Que la vida pastoral debe desarrollarse en el mismo seno de las comunidades naturales”.

Con esfuerzo, confianza y un objetivo capaz de sobreponerse a las dificultades, acompañados y alentados por los sacerdotes que en cada etapa estuvieron en el predio que hasta hoy ocupa, en avenida Aristóbulo del Valle 950, los fieles hicieron propios estos objetivos. Para responder a las necesidades de una zona que crece, el padre Antonio Grande inició la obra de ampliación del templo, que fue continuada por el actual párroco, padre Fabián Alesso.

Recientemente, el entonces obispo de la Diócesis, monseñor Carlos M. Franzini, habilitó el nuevo templo, que permite la participación de una gran cantidad de fieles, que asiduamente llegan al templo y a las zonas que a ella pertenecen, como a las actividades propuestas de catequesis para niños y adultos.

Como una gran familia, la comunidad creyente está siempre abierta y dispuesta a contribuir al mejoramiento de los espacios de fe.

Como una gran familia, comparten logros con alegría.

Es por eso que el cincuentenario es motivo de alegría que desea compartirse con todos, en el templo de todos.

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