Por REDACCION
2.100 millones de usuarios al mes. Un valor de 500.000 millones de dólares. 25.000 empleados. Y una sacudida histórica. El escándalo de la fuga de datos privados con fines electorales ha puesto a Facebook contra las cuerdas. En una semana, la compañía ha sufrido caídas bursátiles por valor de 50.000 millones y ha visto cómo a ambos lados del Atlántico se levantaba una gigantesca ola de descontento institucional y social. Una crisis de confianza, la más profunda de su historia, ante la que el fundador de la empresa, Mark Zuckerberg, se vio obligado a romper hoy su silencio: "Cometimos errores y hay que hacer más cosas. Hubo una brecha de confianza entre Facebook y la gente que comparte los datos y espera que la protejamos. Lo tenemos que arreglar".
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