Por Emilio Grande (h.)
El diario LA OPINION fue fundado en 1921 pero solamente se cuenta con archivo propio desde 1951. Hay distintas versiones sobre por qué no hay archivo desde su creación. Lo concreto es que hay un bache en la primera parte de la historia del diario.
Cuando tuve que escribir la revista "Hechos y sucesos", que abarcó el siglo XX de 1900-1999, sobre Rafaela (Edgardo Peretti se encargó sobre Argentina y el mundo) viajé a Buenos Aires, encontrando en la Biblioteca Nacional ejemplares de LA OPINION (en tamaño sábana) y del periódico El Norte de 1933 a 1946, lo que me produjo, al mismo tiempo, una gran emoción y sorpresa porque constituye un testimonio histórico invalorable.
Recientemente, Miriam ("Negra") Benavídez, una amiga rafaelina radicada ahora en la vecina localidad de Castellanos, encontró un ejemplar del diario del año 1936 publicado el sábado 12 de septiembre (36 páginas en 2 secciones) y tuvo la gentileza de enviarlo a la Redacción.
Se trata de un número extraordinario dedicado a la 7ª edición de las 500 Millas, que se corrían en el viejo circuito ubicado en la prolongación de bulevar Roca, entre Rafaela y la localidad de Presidente Roca, y se utilizó hasta 1966 cuando se inauguró el actual autódromo del Club Atlético.
Hay que mencionar que inicialmente LA OPINION fue semanario (aparecía los sábados), luego bisemanario (martes y viernes) con 8 páginas y de aparición diaria a partir del 3 de julio de 1933 (de lunes a sábado), vespertino hasta 1991, pasándose al formato tabloide en 1981.
Volviendo al citado ejemplar de 1936 (el director en ese entonces era mi nono Rafael Actis), la tapa de la edición 2440 año XV está titulada con "Acuarela (a los corredores de las 500 Millas Argentinas)", expresando que "Rafaela se viste de fiesta, y en los salones de lujo radiantes, al compás de tu típica orquesta agasaja a los bravos volantes".
Se citan a los corredores Zatuszeck, Blanco, Arzani, Parmiggiani, Riganti, Ochotteco, Porto, Donzino, Olivari, Martín, Carú, Stegman, Fanto (rafaelino, papá del actor José Pepe), Cóppoli, Kruuse, Salcedo, Brossutti, Alfano, Alfredo, Garbarino, Garabatto, Balbi, Talavera, Castro, Roberts, entre otros.
Entre los auspiciantes de la edición especial estaban Los Grandes Almacenes Ripamonti (ubicado en 9 de Julio y Belgrano), Casa Gatti (bulevar Roca y 25 de Mayo), Casa Paviolo (bulevar Roca y Colón), escribanos Marcelino De Micheli (hijo) y José A. Berzero (ambos en Moreno 98), SS Citroni & Cía (avenida Centenario 514, actualmente bulevar Yrigoyen), escribano Roberto H. Tettamanti (Rivadavia 61), Sastrería Fernández (bulevar Santa Fe 361), Clínica Velasco antiguo sanatorio Ferré (Sarmiento 79), Casa Febrer (Lavalle 52), Fábrica de Manteca Boll (Saguier), Foto Optica Lencioni (ofrecía "una oferta interesante de una cámara Kodak con dos rollos de regalo"), Bogliolo Hnos. (Belgrano 122), Farmacia Borella (bulevar Roca), Tienda "La exposición" casa Heredia sucursal Rafaela, Casa Novelli (Rivadavia 345), Foti Hnos. (avenida Lehmann 714-20), Farmacia Belles (Sarmiento y Lavalle), entre otros.
El ganador de las primeras 500 Millas Argentinas disputadas el 29 de agosto de 1926 fue Raúl Riganti (Hudson), 2° Ernesto Blanco, 3° Emilio Kartulovich. El vencedor marcó un promedio de 126 km/h en un tiempo de 6 horas 20´ 23", siendo un récord sudamericano sobre carretera, recibiendo el apodo de "se duerme sobre el acelerador".
En la segunda 500 Millas se impuso Juan Malcolm, en la tercera Eric Forrest Greene, en la cuarta Domingo Bucci, en la quinta Gayetano D´Amico, en la sexta Carlos Zatuszeck, quien también ganaría la séptima edición.
En este suplemento también hay crónicas sobre la buena labor policial, estando la Jefatura de Policía a cargo de Luis Tettamanti y la secretaría de Américo Mognaschi; la justicia ecuánime siendo destacado José Amongero en el Juzgado de Paz; la acción bancaria mencionándose a Marcelino De Micheli (h.) presidente del Banco Provincial; la eficaz administración municipal cuyo intendente era Domingo F. Albornoz; el afianzamiento de la usina municipal cuyo responsable era Santiago L. Amadio; actividades sociales y culturales con la mención de los cines Avenida y Colón; el sorteo de los conscriptos de la clase 1916. Todas las crónicas mencionadas estaban ilustradas con fotografías de sus protagonistas.
En aquel momento la ciudad de Rafaela tenía una población superior a los 25.000 habitantes y por esos años asistían entre 40.000 y 50.000 espectadores a cada una de las competencias automovilísticas, siendo uno de los principales hechos sociales del año y al que convocaba a personas de distintos lugares de la Argentina.
Como se puede observar la "Perla del Oeste" ya contaba entonces con un dinamismo y movimiento social, comercial, político y deportivo, que la destacaba del resto de las poblaciones de la zona de influencia, como así también la presencia de nombres y apellidos comunes, de los cuales varios continúan en la actualidad, teniendo como pilares el trabajo, el ahorro y el espíritu de superación tanto en 1936 como en 2015...
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