Por Emilio Grande (h.)
Nota II y última
“Los grupos de poder político, ideológico y económico penetran a través de los medios de comunicación social sutilmente en el modo de vida de nuestro pueblo. Hay una manipulación de la información por parte de los distintos poderes y grupos. Esto se realiza de manera particular por la publicidad que introduce falsas expectativas, crea necesidades ficticias y muchas veces contradicen los valores fundamentales de nuestra cultura latinoamericana y del Evangelio (...) debemos denunciar el control de estos medios de comunicación social y la manipulación ideológica que ejercen los poderes políticos y económicos que se empeñan en mantener el «statu quo» y aún en crear un orden nuevo de dependencia-dominación”, clarificaron los obispos latinoamericanos en el Documento de Puebla, México, en 1979.
Mi actividad laboral en el diario es muy cambiante por la dinámica propia del medio de comunicación que cuenta con una redacción pequeña comparada a otros diarios del interior del país y la heterogeneidad de los temas que se abordan diariamente, los cambios producidos en los descansos llamados francos y también es bastante caótico por el exceso de responsabilidades -debido al contenido a publicar- de esta profesión que es apasionante y demandante, generando estrés, ansiedad y esto se profundiza para quien lleva una vida sedentaria, que no es mi caso. En lo personal, mi objetivo es no recortar o mutilar la diversa realidad sociocultural y a los actores sociales en la cobertura o análisis de un hecho determinado.
Frente a este espacio de crisis, tensiones y desbordes en lo situacional de mi territorio periodístico, está la enacción de lo simbólico-material, que es una forma de entender cómo el conocimiento emerge y surge entre los participantes a través de redes de encuentro con el aporte de las distintas instituciones y organizaciones socioculturales, una especie de sinergia comunicativa buscando algunas soluciones.
Pero con un abordaje multiparadigmático de la comunicación aparece un fenómeno complejo y fluido, operando las dimensiones informativa, ideológica (la línea editorial del medio de comunicacional), interaccional y sociocultural, asumiendo una relación de imbricación (coexistencia) entre teoría y realidad, como afirma Néstor García Canclini.
A decir verdad, se trata de un territorio profesional-laboral que conlleva negociaciones y conflictos casi permanentes, siendo un lugar de enfrentamientos y luchas de poder entre ambos actores: patronal y trabajadores, en este caso en forma pacífica.
En este sentido, Daniel Prieto Castillo sostiene que “uno no es simplemente emisor, uno es emisor en situación, dentro de tensiones sociales, dentro de ciertas relaciones de poder, dentro de un grupo y no de otro. En otras palabras, lo que funda al emisor no está en lo esencial en él, sino en las relaciones sociales dentro de las cuales se inserta y vive, según los límites fijados por la formación social a cada sector de la población”.
Muchas veces caemos en la tentación de querer tensar las actividades de la vida cotidiana para buscar vivir en la certeza, alejado de toda duda e interrogantes, que son productos de los desbordes trabajados en este seminario.
Morin es claro al respecto: “Estoy convencido de que se puede y se debe vivir con incertidumbre. La vida es una navegación sobre un océano de incertidumbre a través de archipiélagos de certeza. (…) la respuesta a la angustia es la comunicación, la comunidad, el amor, la participación, la poesía, el juego, todos los valores que constituyen la textura de la vida” (Diálogo sobre la naturaleza humana).
En el diálogo de saberes que se viene proponiendo desde los nuevos paradigmas, especialmente en los distintos seminarios de esta maestría, hay una disciplina un tanto postergada o dejada de lado, que es la teología, la religión y también la vida de fe en sus distintas expresiones (cristianismo, judaísmo, islamismo, budismo, entre otras).
Esta idea es abonada por el doctor Saúl Polisky en “El arte de vivir sin estrés” cuando afirma que “los neurocientíficos han localizado, en nuestro cerebro, una cantidad de circuitos y conexiones electroquímicas correspondientes a diferentes pensamientos y emociones. Una nueva subespecialidad, la neuroteología, estudia las bases neurobiológicas de la espiritualidad”.
De esta manera, se encontró con exactitud qué partes se activan y qué partes se desactivan en los cerebros de los monjes budistas del Tíbet cuando están meditando y en los cerebros de las hermanas franciscanas sumergidas en sus rezos y plegarias. Se localizaron los circuitos cerebrales que se interrumpen, que se desactivan durante las experiencias espirituales y místicas.
En este sentido, el autor francés Edgar Morin va ir más lejos respecto a la noción de metempsicosis en su diálogo con Boris Cyrulnik en “Diálogo sobre la naturaleza humana”: “que nos remite a Buda, a su principio de compasión, del sufrir con, de ser sensible al sufrimiento, no sólo humano sino del mundo viviente. Es algo que el mundo occidental no ha entendido; y sin embargo, Jesús se refirió de este modo a quienes lo estaban crucificando: «No saben lo que hacen»…”.
En la segunda carta del apóstol San Pablo a los cristianos de Corintios expresa: “El amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno solo murió por todos, entonces todos han muerto. Y el murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2Cor 5, 14-15).
IMPLICANCIAS
Después de haber desarrollado las preguntas/eje que recuperan los saberes trabajados de los seminarios de esta maestría “Teorías de la Comunicación”, “Problemática Ambiental en el contexto de la globalización”, “Comunicación Estratégica I” y “Comunicación Estratégica II”, desplegando las tensiones y los desbordes, voy a intentar elegir uno de ellos para especificar sus implicancias en el ser comunicador estratégico en mi territorio que constituye el ejercicio del periodismo, especialmente en el diario LA OPINIÓN.
Pienso que el común denominador de mis prácticas es aprender a convivir con las contradicciones existentes porque siempre está la tentación de lo que comúnmente se llama “pegar el portazo” cuando aparecen irremediablemente los problemas laborales, sociales, familiares, comunitarios, educativos, entre otros.
Justamente, uno de los secretos de la comunicación estratégica es aprender a convivir con la contradicción, la diversidad y la complejidad que aparecen en el hacer, aceptando el devenir, la incertidumbre y lo azaroso de las relaciones humanas.
Como vimos en el video “La belleza del pensar” (2009) de este seminario, Humberto Maturana plantea la necesidad biológica de buscar certidumbres, haciendo una diferencia entre saber y conocer: “la certidumbre niega la reflexión, el saber te ancla porque en tanto sabes no reflexionas, el saber da poder, (…) quedamos apegados a visiones y proposiciones teóricas”, categorías desarrolladas en el libro “El árbol del conocimiento”, junto a Francisco Varela.
Esta idea es abonada por Rubén Elz al expresar que “una de las características del pensamiento complejo incluye el azar, lo azaroso, por eso tiene que aceptar la incertidumbre de todos los acontecimientos, nadie puede tomar una decisión con el 100% de la seguridad. Incluir lo incierto implica saber que uno nunca tiene la palabra definitiva de algo y ahí aparece la dimensión dialógica.” (“La complejidad acontece en la vida cotidiana de la gente”, entrevista en el diario LA OPINIÓN, 13/8/12).
Las realidades más complejas de mi territorio periodístico lo constituyen los siguientes aspectos: la heterogeneidad de los temas a abordar; el exceso laboral para “llenar” varias páginas por día en el diario que produce estrés físico y mental, los límites de los recursos humanos para abordar los hechos desde el diálogo de saberes, evitando profundizar la investigación e interpretación y así permite la reproducción del paradigma de la simplicidad; las presiones políticas y económicas internas y externas al medio de comunicación; el cambio traumático de los francos.
A la hora de aceptar este diagnóstico comunicacional por demás complejo y vasto, las estrategias comunicacionales son propiciar alternativas acompañando el cambio posible no el que yo quiero, proponer el diálogo de saberes tanto al interior y como al exterior del “mass media” a través de caminos deseables y posibles, la enacción como una forma de entender y reconocer el mundo, el pensamiento fluido, el reconocimiento de trayectorias de las matrices socioculturales, la planificación prospectiva estratégica para analizar el proceso de los distintos escenarios.
“La comunicación estratégica es un enfoque comunicacional centrado en el encuentro. (…) la dimensión de la alteridad y (…) en la medida en que todo acto comunicativo considera movimientos que persiguen un propósito incluyente”, grafica Sandra Massoni (Estrategias. Los desafíos de la comunicación en un mundo fluido).
Para concluir este trabajo que queda abierto, el desafío de la comunicación estratégica en mi territorio consiste en la apertura a los nuevos paradigmas estudiados en esta maestría, no buscar imponer mi punto de vista sino tratar de acompañar los cambios posibles y viables, desplegando estrategias que apunten a la multidimensionalidad de la comunicación, descubrir la complejidad en cada situación y el diálogo de saberes, incluido el religioso.
Nota: seminario: “Laboratorio de comunicación estratégica”, Maestría en Comunicación Estratégica, Facultad de Ciencia Política y RR.II., Universidad Nacional de Rosario, docentes Sandra Massoni y Mariana Mascotti.
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