Por Redacción
Salir con vida de un accidente aéreo en el que murieron 71 personas es prácticamente lo mismo que resucitar. En la tragedia del Chapecoense, donde fallecieron 19 futbolistas, hubo tres jugadores que lograron sobreponerse a la fatalidad: el arque Jackson Follman, el defensor central Hélio "Neto" Zampier y el lateral izquierdo Alan Ruschel.
FINAL DE UNA CARRERA
A los 24 años, lamentablemente, Jackson Follman deberá decirle adiós al fútbol profesional. Debutó en Juventude hace cinco años, pasó por Gremio y Linense, para finalmente desembarcar en el Chapecoense esta temporada. Su carrera iba en ascenso.
Un informe de Infobae da cuenta de que su padre, Paulo Follman, contó que su hijo estaba feliz en el club de Chapecó. "Mi hijo estaba muy feliz en Chapecoense, un club con el que él se identificó mucho. Es un club muy familiar. Mi hijo siempre ha sido muy familiar. La previsión de futuro era buena, todo se iba encaminando", dijo el hombre.
Sin embargo, deberá despedirse de los campos de juego porque tuvieron que amputarle la pierna derecha. "Es el que se encuentra en estado grave. Tiene una de sus piernas amputadas. Está intubado y requiere más cuidado. Sin embargo, su condición es estable", comunicaron oficialmente desde el club.
RUSCHEL Y EL DESCONCIERTO
En la Clínica Somer del municipio de Rionegro, el lateral izquierdo Alan Ruschel fue sometido dos cirugías en la columna. Corrió riesgo de quedar parapléjico, pero dio batalla y "sus movimientos son normales en los brazos y las piernas", según informaron desde la entidad del oeste de Santa Catarina.
Su ficha pertenece al Internacional de Porto Alegre y está a préstamo en el Chapecoense. Tiene 27 años. Su recuperación será larga, pero va por buen camino. "Ofrece buenas perspectivas de mejora. Ya tuvo contacto con su familia", comunicaron desde el club de Chapecó.
NETO SERA EL EMBLEMA
Fue el último en ser rescatado, pasó varias horas debajo del fuselaje de la aeronave despedazada en el Cerro Gordo, en el departamento de Antioquia, pero Hélio "Neto" Zampier podría volver a jugar al fútbol. Si vuelve a ponerse la camiseta de Chapecoense, será reconocido como un símbolo.
Por el momento, el zaguero de 31 años sigue hospitalizado en la Clínica San Juan de Dios. Fue intervenido por una lesión en el tórax y por varias lesiones en la cabeza, pero está recuperado y todo marcha bien para que su carrera futbolística siga en pie.
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