Por REDACCION
En la crítica titulada "Aprendiendo a vivir" sobre la obra "Como si pasara un tren" (Buenos Aires), firmada por el colaborador Oscar Godoy, publicada ayer (ver página 15) se omitió involuntariamente la parte final que a continuación se publica:
Dijo Albert Einstein: “Todos tenemos dos elecciones: estar llenos de miedo o llenos de amor”, en "Como si pasara un tren" eligen el amor.
El padre ausente es el desencadenante de la tensión, el joven, Juan, descubre que no es la madre quien impide verlo sino su propio padre que tiene el más mínimo interés en verlo y en un intento de la prima por ayudarlo a contactarlo el padre se lo dice abiertamente y el derrumbe es inevitable, ya nada será como siempre la verdad pesada, cae inapelable pero genera un cambio profundo en esos seres vulnerables y temerosos que se aceptan, comprenden quién es quién en la relación.
El tren es el juguete favorito de Juan, con el juega todo el tiempo y con él sueña con escapar de esa realidad que lo asfixia, pero también el tren representa la independencia entre madre e hijos que dejarán de funcionar como vagones inseparables y elegirán qué caminos transitar, pero unidos desde el amor.
El final, un tanto abrupto, encuentra a un público en su gran mayoría con ojos mojados, emocionados y aplaudiendo de pie la propuesta un clima de emoción auténtico y verdadero que sólo el muy buen teatro puede generar.
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