Por REDACCION
La rafaelina Verónica Merlo es magíster en Relaciones Internacionales Europa-América Latina por la Universidad de Bolonia (21/04/2015), Lic. en Comercio Exterior (UCES) y está finalizando una Maestría en Desarrollo Territorial en la Universidad Tecnológica Nacional.
Actualmente es asesora en la Subsecretaría de Comercio Exterior de la Nación en la Dirección Nacional de Política Comercial Externa (Dirección de Política Comercial con el MERCOSUR). "En la Subsecretaría de Comercio Exterior trabajo sobre temas de política comercial externa con el Mercosur, particularmente analizo medidas económicas que dificultan el comercio entre los países del bloque con el objetivo de reducirlas o eliminarlas, asimismo se trabaja en el análisis de casos de rebajas arancelarias temporarias al Arancel Externo Común otorgadas por un plazo y cupo determinados", cuenta a un cronista de LA OPINIÓN. Es miembro de la delegación Argentina en las reuniones de los órganos del Mercosur: Comisión de Comercio y Grupo Mercado Común.
Anteriormente se desempeñó en la Cancillería Argentina como profesional especializado en Integración Económica del MERCOSUR y fue responsable de Relaciones Internacionales en la Secretaría de Desarrollo, Innovación y Relaciones Internacionales de la Municipalidad de Rafaela. Asimismo trabajó en el Parlamento Italiano en Roma para el Movimiento Asociativo Italianos en el Exterior (MAIE).
A continuación se presentan las principales conclusiones de su tesis de Maestría de la Universidad de Bolonia, conocida por ser una de las más antiguas del mundo occidental, fundada en 1088. Tema: “La cooperación internacional descentralizada como herramienta para el desarrollo local: estudio de casos de municipios argentinos y el programa URB-AL de la Unión Europea”.
Un análisis de la coyuntura internacional actual nos lleva a profundizar un concepto que está adquiriendo relevancia en los últimos años. En mi paso por la Universidad de Bolonia pude estar en contacto con profesionales del ámbito académico europeo quienes me proporcionaron un valioso aporte para el desarrollo de mi investigación.
El objetivo general de mi trabajo fue demostrar la relevancia que reviste actualmente la cooperación para el desarrollo de los territorios. Se pretendió dar cuenta de la creciente trascendencia de la vinculación internacional de los actores locales.
Para ello, analicé el contexto en el que emerge el concepto y sus principales características y estudié las causas que colaboraron con el nuevo protagonismo que han adquirido los entes subnacionales y se analizaron casos prácticos.
¿Cuáles fueron sus principales conclusiones?
La cooperación internacional descentralizada, concepto enunciado por primera vez en 1992 por la Comisión Europea, constituye una importante herramienta para contribuir con el desarrollo de los gobiernos locales y reducir la desigualdad social.
En los años noventa, la cooperación internacional adquiere un concepto más cercano al territorio y comienza a considerarse como un instrumento para el desarrollo local.
Si buscamos las causas que han incentivado a la profundización de la vinculación internacional de los gobiernos locales, en América Latina y, en particular, en la Argentina, podemos mencionar el fin de la Guerra Fría, la globalización, el proceso de democratización y descentralización en los Estados latinoamericanos, la salida de regímenes políticos autoritarios y la reforma Constitucional de 1994 en Argentina, que a través de su artículo 124 faculta a las provincias para crear regiones y se le reconoce la potestad de celebrar convenios internacionales (siempre que no sean incompatibles con la política exterior de la Nación y no afecten las facultades delegadas al Gobierno Federal o al crédito público de la Nación). En el viejo mundo bipolar predominaba la teoría del realismo clásico de las relaciones internacionales, en la cual los actores protagonistas por excelencia eran los Estados-Nación. Al culminar la Guerra Fría aparecen nuevos actores en el plano internacional, como los entes subnacionales.
Por otro lado, el clásico modelo asistencialista, unilateral y vertical, que implicaba transferencia de recursos financieros de donantes hacia beneficiarios, fue siendo desplazado. Desde fines de los años ochenta, surgen modalidades de cooperación caracterizadas por ser horizontales, recíprocas y simétricas entre actores, tales como la asistencia técnica, la transferencia tecnológica, el intercambio de experiencias y la formación de recursos humanos. Se establecen mecanismos de cooperación de buenas prácticas, fomentando el desarrollo de los territorios, el trabajo en red y la participación activa de todos los actores, incluyendo a la sociedad civil.
PARADIPLOMACIA
A principios de los años ochenta se comenzó a hablar del término paradiplomacia para identificar a las actividades de carácter externo de los gobiernos no centrales. Se entiende por este concepto a la implicación de los gobiernos subnacionales en las relaciones internacionales. La principal motivación de la paradiplomacia refiere a consideraciones económicas, como ser búsqueda de inversiones, mercados y tecnologías, contribuyendo al desarrollo de la propia región.
Es relevante asimismo hacer referencia al “intermunicipalismo”, que alude a la creación de un ámbito de gestión compartida que permite concebir un espacio para el intercambio y la búsqueda de soluciones ante problemas comunes que, además, posibilita la generación de economías de escala mediante por ejemplo la compra común de insumos y maquinarias accediendo así a mejores precios. Una mancomunidad es una asociación libre de municipios que crea una entidad local superior y a la que las unidades asociadas delegan parte de sus funciones. Requieren en general que los municipios sean colindantes. Por ejemplo, Bélgica y Austria cuentan con estructuras intermunicipales. En el caso belga por ejemplo, se realizan actividades como ser la distribución del gas, la electricidad, el agua o el desarrollo económico.
Los mecanismos de internacionalización más utilizados por las ciudades dentro de su participación en el sistema de cooperación internacional, son los hermanamientos (en el caso de la ciudad de Rafaela con Sigmaringendorf, Fossano y Carcabuey) y la constitución de redes de ciudades. Los hermanamientos se consolidan en Europa a finales de la Segunda Guerra Mundial como un canal de reconciliación entre los municipios fronterizos de Francia y Alemania. Durante los años sesenta, época de la descolonización africana, los hermanamientos adquieren un perfil de ayuda al desarrollo. Los municipios en mejores condiciones económicas de Europa enviaban materiales y donaciones a sus pares más necesitados de Africa.
En los años ochenta, los mencionados mecanismos fueron un nexo significativo de comunicación entre el este y el oeste europeo en plena Guerra Fría y luego se fue extendiendo a todo el mundo. Hay motivaciones diversas para realizar un hermanamiento como por ejemplo la existencia de una historia común, de vinculaciones derivadas de procesos migratorios o como reacción solidaria ante conflictos bélicos. Son un instrumento destacado de las relaciones de solidaridad y cooperación entre municipios y han significado verdaderas buenas prácticas de las relaciones internacionales.
Como ejemplos de redes de ciudades se pueden mencionar las que Rafaela forma parte y que son de gran relevancia: Mercociudades, Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano y el Foro Consultivo de Municipios, Estados Federados, Provincias y Departamentos del MERCOSUR, entre otras.
La participación en redes de ciudades configura un espacio de cooperación y trabajo horizontal que permite compartir experiencias, acceder a recursos técnicos y financieros, a información, capacitación y construcción y posicionamiento de la ciudad a nivel internacional. En muchos casos, el conocer experiencias globales exitosas, funciona como capacidad de absorción a efecto de ser adaptada y poder resolver a nivel local y territorial un problema tomando como base una solución internacional. Otros beneficios derivados de la red refieren a la posibilidad de generar economías de escala, valor agregado o desarrollar infraestructuras.
Por otra parte, la Unión Europea (UE) comenzó a desarrollar actividades de cooperación descentralizada en la Convención de Lomé IV (que se firmó en 1989 con los países de Asia, Caribe y Pacífico) que define el marco y los actores de la cooperación en los rubros de asistencia técnica y financiera para el desarrollo social, desarrollo sostenible, cohesión social, buena gobernanza y refuerzo de instituciones públicas y cooperación en los sectores educativo, social, cultural, científico, tecnológico, lucha contra la pobreza y la exclusión social. La UE desarrolló un conjunto de programas vinculados a la cooperación internacional, entre los que se destaca el programa URB-AL de la Comisión Europea por ser uno de los más relevantes, trascendentes y exitosos y por enmarcarse dentro de la cooperación internacional descentralizada.
Es preciso que los dirigentes políticos incluyan la temática en sus agendas y en el modelo de gestión, ya que puede contribuir a cambiar las condiciones de vida de la población. Por otro lado, es necesario e importante realizar acciones tendientes a cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de la Organización de las Naciones Unidas, con lo cual se puede utilizar un instrumento como es la cooperación internacional para favorecer el cumplimiento de las metas.
La Cooperación Internacional es democrática, inclusiva, participativa y debe ser estudiada en profundidad con el objetivo de incrementar las actividades en este campo. Aparece como un puente para alcanzar ciertos objetivos y satisfacer las necesidades de los ciudadanos en una práctica política democrática en la que las administraciones están más próximas al ciudadano, configurándose como un instrumento beneficioso para el desarrollo local.
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