Por REDACCION
El arte nació en los límites, en las grietas entre lo sagrado y lo profano, lo utilitario y lo superfluo, lo público y lo privado, y en esos límites, esas grietas, desarrolló sus mejores potencialidades. Hoy, el arte callejero o arte urbano, pensado como toda intervención artística del espacio público de la ciudad, se
construye en los límites, articulando y mutando los conceptos de espacios
públicos y privados.
Cuando las galerías y los museos se han convertido en vidriera de un mercado despiadado. Cuando el espacio público se satura de imágenes de lo bello institucionalizado. El arte callejero, subversivo, desordenado, confuso, revoltoso o conformista es una posibilidad de visualizar otras formas de pensar el mundo.
Las paredes, las plazas, las calles, intervenidas fuera del control gubernamental, escapando a cualquier forma de censura pueden permitir producciones que no siempre nos agraden por sus valores estéticos, pero que si nos interpelan y nos llevan a pensar sobre el espacio de nuestra ciudad y cómo en ella se entretejen las relaciones de poder.
EN RAFAELA
Porque el arte callejero es un medio válido para recuperar la calle como foro, como lugar de encuentro e intercambio y el arte como posibilidad de cambio, caja de resonancia y espacio simbólico de gestación de nuevas experiencias, 'Colectivo Z' continúa con sus intervenciones, 'Verano 2014 – Rafaela', proponiendo re-escrituras, re-lecturas y re-territorializaciones en este verano tórrido.
A las primeras acciones: 'Acción 1: 6 de enero', llegaron ya… un centenar de obras que fueron dejadas en los asientos de los colectivos urbanos de
las distintas líneas para que quienes viajen en ellos las encuentren. 'Acción 2:
Galería de arte'. En una precaria galería, que rodea una obra en construcción,
se montó una muestra de una de las más tradicionales bellas artes: la pintura. 'Acción 3: Los observadores': stickers de personajes que nos miran e intentan
visibilizar espacios de nuestra ciudad que ya han sido intervenidos por otras
manifestaciones urbanas. 'Acción 4: Señales de arte': una serie de cuadros instalados en la ciclovía.
'Acción 5: Hoy puede ser un gran día': porque todos los días pueden ser buenos días para ver las cosas de otro modo, muy temprano a la mañana, enfrente del Banco de Santa Fe, se repartieron globos de colores. Cada globo tenía una frase o una cara feliz y la acción tuvo una muy buena respuesta de todos los que participaron, que recibieron su globo y caminaron con él por la vereda, o se fueron en auto, o ingresaron a la Municipalidad con su globo en la mano.
'Acción 6': “Vuelos de alambres” consistió en el emplazamiento en una de las plazas de la ciudad de dos esculturas de alambre realizadas por Gino Rossetto. Las mismas, dos grullas de tejido plegada con la forma de origami se colgaron de las ramas de los árboles, donde se confunde con el entorno de la plaza.
'Acción 7': “Llenemos la ciudad de arte”', sticker con esta frase pegados en distintos lugares de la ciudad invitan a que todos tomen un papel activo en las decisiones estéticas y éticas de la ciudad porque “Transformar es la clave de la consigna, cambiar las cosas para no naturalizarlas, para que no se estanquen. Intervenir, cortar, pegar, retocar uno mismo con las propias manos; no esperar que venga de otra parte, de otra persona, que sea uno el que llene la ciudad, el espacio público”, como propone el colectivo.
La 'acción 8' fue una nueva galería de arte en las paredes de la ciudad con la muestra Bestiario, estampa digital de Franco Rossetto.
Estas intervenciones se construyen como todo un discurso sobre la ciudad y las formas de habitarlas, sobre el arte y el mercado, sobre la posibilidad de abrir lugares para debatir sobre de quién es el espacio público y qué puede pasar allí. (Colaboración: Colectivo Z)
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