Por Alicia Riberi
Después de tantos años de transitar el camino de la fe, obviamente con altibajos como todo el mundo por ser una persona falible, me entristece mucho ver al punto que hemos llegado como sociedad…agresiones, insultos, asesinatos, robos cada vez más violentos, mentiras para salvar quizás qué, escraches, competencias sobre cargos y lugares en la sociedad entre el hombre y la mujer… Qué pena, yo creo en Dios y creo que creó al hombre y a la mujer porque ambos son importantes, no para competir, para acompañarse, complementarse, transitar juntos este breve fracción de tiempo que es la vida. No sé si ustedes advirtieron, que hay más enfrentamientos entre hombres y mujeres, hay más violencia …hasta dónde queremos llegar, francamente no lo sé.
El Presidente conformó una comisión para que introduzca modificaciones en el código penal, civil o de procedimientos, o lo que sea, para después discutirlo en el Congreso y se armó un revuelo como si lo hubiese sacado por decreto, habilitó el debate en el Congreso sobre el aborto -lo comparto, si se va a debatir con seriedad y responsabilidad-, pero pienso que cualquiera sea el resultado va a haber fuertes enfrentamientos, seguirán las marchas, las protestas, porque no se acepta la decisión de la mayoría y así en todo, no hay tolerancia.
Me gritaron que soy una retrógrada por defender la vida o estar en contra de la despenalización del aborto y reitero que me encanta ser retrógrada por defender la vida, pero yo no insulto a los que piensan distinto, yo trato de dar mis fundamentos, como los demás dan los suyos y así debería ser siempre, ya que los adultos debemos dar ejemplos de cordura, respeto, capacidad de diálogo a nuestros niños y jóvenes, que ven atónitos cómo nos descalificamos por opinar diferente.
Los que creemos en Dios, de cualquier manera que se lo conciba, debemos reconocer que Dios hizo todo para satisfacer las necesidades de la humanidad para bien y no para que existan guerras, peleas, masacres, sino para que podamos convivir en armonía, con disensos, pero que mediante una conversación civilizada, se puede acordar, acercar posiciones o al menos hacerle conocer al otro sin violencia tal o cual posición.
Leí un escrito de un Obispo que dice: Cuando el creyente dice a Dios “yo creo en Ti”, está diciendo: “No estoy solo, Tú estás en mi origen y en mi destino último; Tú me conoces y me amas; no me dejarás nunca abandonado, en Ti apoyo mi existencia; nada ni nadie podrá separarme de tu amor y comprensión” y me encantó porque sentí que me identificaba con este párrafo.
Recobremos la cordura, no nos enfrentemos todo el tiempo, la mujer y el hombre nacieron para relacionarse pacíficamente y no para enfrentarse todo el tiempo, digamos lo que pensamos sin ira, sin odios, es que las personas dejaron de pensar en que su vida es limitada y en cualquier momento se acaba, somos seres que tenemos fecha de vencimiento en la tierra, pero los que creemos verdaderamente en Dios sabemos que no todo termina acá, por eso vivimos con otras expectativas, con fe.
Me gustaría que todos los que decimos creer en Dios nos preguntemos, que significa esa expresión para cada uno…lo decimos por fe, como un comodín que queda bien o lo sentimos una utopía. Yo sé que no todo termina acá…pero respeto al que piensa distinto y no lo descalifico.
Decidí a esta altura de mi vida, más que nunca defender lo que pienso, lo que siento, mi fe, aunque me digan que soy mística, porque ahora creer en Dios y defender sus principios es ser mística, pero lo prefiero a tener miedo de mostrar mi fe por lo que me dirán.
Recuperemos la esperanza, la alegría de vivir, la fe, el valor de la amistad, de la ética, de la humildad. Creo en Dios por fe... ¿y ustedes?
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