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Información General Sábado 4 de Abril de 2015

"Cuántas familias crucificadas y sufrientes"

Expresó Fernando Sepertino, párroco de San Cayetano, al final del via crucis alrededor de la plaza 25 de Mayo ante una multitud.

Emilio Grande (h.)

Por Emilio Grande (h.)

En el marco del triduo pascual (pasión, muerte y resurrección), anoche se realizó el via crucis alrededor de la plaza 25 de Mayo con la ausencia del obispo Luis Fernández (está en la ciudad de Tostado, departamento 9 de Julio), ante una multitud de fieles.

En la oportunidad, fueron meditadas las 14 estaciones de la milenaria ceremonia que recuerda y revive el camino del calvario de Jesús hasta la muerte en cruz y su sepultura por amor por los pecados de aquel momento y también de la coyuntura, con el acompañamiento de canciones, oraciones, reflexiones del papa Francisco, del obispo diocesano y de citas de los evangelios.

"Estamos haciendo este camino de la cruz en comunión con tantas personas que a esta misma hora en otros lugares de la Diócesis (departamentos Castellanos, San Cristóbal y 9 de Julio) y de nuestra Patria están también caminando detrás de una cruz. Nos acompaña en comunión también nuestro Obispo que en este momento está en Tostado, acompañando en aquella comunidad la Semana Santa", expresó Fernando Sepertino, párroco de San Cayetano, en compañía de sus pares de las restantes parroquias de nuestra ciudad. 

Y agregó: "Queremos mirar una vez más, lo hemos hecho varias veces en este día, el árbol de la cruz. Ese árbol que era un árbol de vida y se sacó la madera, de la cual se colgó a Cristo muerto por nosotros".

"Pero si estamos esta noche aquí -continuó el cura oriundo de Ceres- es porque sabemos que Dios quiere de ese árbol muerto hacer brotar y florecer la vida. Queremos por eso en esta noche, como lo hecho esta tarde en la celebración, adorar el árbol de la cruz, del cual florecerá la vida".

Más adelante, dijo que "quiero invitarlos en esta noche a que juntos miremos en primer lugar nuestro corazón, que muchas veces está crucificado y muerto por el egoísmo, por el sálvese quien pueda, por querer hacer la nuestra. Le queremos pedir a Jesús crucificado que haga brotar en ese corazón egoísta un deseo profundo por el bien común, en este año tan especial como ciudadanos de este país, que cada uno pueda pedir a Dios esa gracia: que haga florecer en nuestro corazón un deseo intenso por el bien común".

"Queremos en esta noche pedir a los pies de la cruz de Jesús la vida de nuestras familias. Cuántas familias crucificadas y sufrientes, que padecen la muerte en la desunión, la división, en la falta de trabajo, la inseguridad; familias que entre sus miembros tienen enfermos o víctimas del flagelo de la droga. Queremos pedirle a Jesús que haga florecer en medio de esos signos de muerte una esperanza nueva, que cada familia vuelva a descubrir el valor inmenso de la oración en común, del diálogo, de la defensa de la vida más frágil entre los miembros de cada una de nuestras familias", destacó.

Finalmente, Sepertino sostuvo que "queremos pedir la vida como Iglesia Católica de Rafaela que junto a la Diócesis está dando los últimos pasos de este camino hacia la asamblea diocesana del 1º de Mayo. Todavía experimentamos la muerte de nuestra pereza y tibieza evangelizadora, de no ser plenamente una Iglesia en salida. Pedimos a Jesús que haga brotar en nuestra Iglesia ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia". 

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