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Información General Domingo 4 de Agosto de 2013

De los viejos tiempos

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Amado Raspo

Por Amado Raspo

Me mueve a escribir estas tres anécdotas, la leída el diario del 1 de junio de 2013, de la columna "Cicerón del Bote" titulado "Atenti Cucaracha". Tantas veces la he oído que me quedó grabada.

Las que relato a continuación, tal vez tengan más antigüedad, pero las voy a vender como me las vendieron a mí:

* La primera: en un partido de fútbol, cuando no había alambrados, menos tribunas, transcurría todo normalmente, cuando el árbitro hizo sonar el silbato, muy fuerte, y no había sucedido nada; total que los jugadores le consultaron qué había cobrado, el árbitro muy sereno contestó, no ven que hay un avión sobrevolando la cancha, paré el juego para que jugadores y el público puedan ver el avión.

Claro, en aquellas épocas era muy poco común ver sobrevolar un avión y menos sobre una cancha de fútbol.

* La segunda: había llovido intensamente: las calles de la ciudad, todavía no pavimentadas, hacían que el tráfico se complicara. Un verdulero con un carro y un caballo se trasladaba por el norte de la ciudad, con tal mala suerte que en una esquina carro y caballo cayeron en una zanja; con el carro poco problema, pero al caballo no lo podían sacar; pero a las opiniones del verdulero y los

vecinos que con el ánimo de colaborar cada uno daba a conocer su parecer.

Va llegando nuestro personaje principal y pregunta con curiosidad: ¿Qué está pasando muchachos?. ¡No ve, se ha caído el caballo y no lo podemos sacar!

Meditó un instante, y exclamó muy serio: ¿No probaron con un seis? Los presentes le reprocharon: -¿Cómo con un seis? ¡Claro, dijo serio nuestro personaje: -¡el seis levanta al caballo!

Pero claro se refería al juego de naipes "la escoba" en que el caballo vale nueve y con un seis se levanta al caballo, y se hace una escoba.

* La tercera: otro partido de fútbol, cobra un penal el árbitro y el arquero muy serio se quita la gorra, la tira dentro del arco, para tener mejor visión del remate. Total que en una atajada solemne contiene el penal, es felicitado por los compañeros y parte del público adicto.

Sin desprenderse de la pelota, entra al arco a buscar la gorra, y casi en el acto, pitazo del árbitro y el grito de ¡gol! Claro la pelota estaba en manos del arquero, pero con su entrada al arco, le dio validez al gol. No hubo explicaciones valederas, pero es el único caso que se conoce que se produjo un gol por retirar una gorra.

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