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Información General Martes 27 de Noviembre de 2018

Diabetes y embarazo

La Dra. Carolina Fux Otta traza un panorama sobre este tema que incluye, entre otros puntos, los factores de riesgo modificables.

REDACCION

Por REDACCION

La doctora Carolina Fux Otta, médica endocrinóloga universitaria, doctora en Medicina y Cirugía, directora del Departamento de Endocrinología y Diabetes del Hospital Universitario de Maternidad y Neonatología de Córdoba, explica: “Cuando hablamos de diabetes con una mujer embarazada, tenemos que reconocer tres posibilidades”, y las enumera del siguiente modo:

- Las pacientes con diabetes (tipo 1 o

tipo 2) que se embarazan: es lo que se

denomina diabetes pregestacional.


- Las pacientes en las que el diagnóstico

de diabetes se realiza durante el embarazo,

que es la diabetes gestacional.


-Las pacientes con factores de riesgo

para desarrollar diabetes gestacional:

“Es importante reconocerlos para realizar

un diagnóstico precoz”, aclara.

Estos factores son edad materna mayor

de 30 años, obesidad materna,

diabetes gestacional (DG) en embarazo

anterior, y antecedentes obstétricos

como macrosomía, mortalidad perinatal

previa y tener familiares de primer

grado con diabetes, entre otros.

La prevalencia de DG varía según las

diferentes poblaciones estudiadas y los

criterios diagnósticos empleados: “En

nuestro país -explica- se realizó un

estudio multicéntrico del que participaron

más de diez hospitales, y la

prevalencia fue de casi un 10% de la

población de embarazadas estudiadas

cuando empleamos los criterios diagnósticos

de la Asociación Latinoamericana

de Diabetes. Sin embargo, al

emplear criterios más estrictos que se

utilizan en otros países, con glucemias

en ayuno más bajas, esta cifra se duplica

ampliamente”.

“La DG es una entidad que se diagnostica generalmente en la segunda

mitad del embarazo”, continúa la doctora

Fux, quien además se desempeña

como docente del Posgrado de Endocrinología

en la Facultad de Ciencias

Médicas de la Universidad Nacional

de Córdoba. Y agrega: “A lo largo del

embarazo existen cambios hormonales

fisiológicos que van reduciendo la

sensibilidad a la insulina; durante las

primeras semanas, los niveles de glucosa

en sangre se reducen, pero posteriormente

comienza a instalarse un

estado de insulinorresistencia que llega

a su máxima expresión en el tercer

trimestre. Estos cambios llevan a un

aumento de los niveles de glucemia al

final del embarazo y al consecuente

aumento en la secreción de insulina

para compensarlo. Cuando las células

beta del páncreas no pueden compensar

-con mayor síntesis de insulina- el

estado de insulinorresistencia, se instala

la diabetes gestacional”.

“La diabetes gestacional se asocia a

mayor morbimortalidad materno-fetal

como hipertensión arterial (HTA) en

la embarazada, polihidramnios, macrosomía

fetal, hipoglucemia neonatal,

hipocalcemia, policitemia, hiperbilirrubinemia,

y síndrome de distrés

respiratorio del recién nacido”, amplía.

En cuanto a las diferencias entre la

DG y la diabetes pregestacional, señala

que “las mujeres que se embarazan

con glucemias elevadas, es decir diabetes

pregestacional sin adecuado control

metabólico o aquellas que desconocen

su diagnóstico de diabetes y se

embarazan, presentan mayor riesgo de

abortos y malformaciones fetales. Si la

paciente tiene complicaciones crónicas

de su diabetes previas al embarazo,

estas pueden empeorar; así es el caso de la retinopatía y la nefropatía

diabética”.


En cuanto a las pacientes con diagnóstico

de DG que no logran un adecuado

control metabólico, “pueden presentar

las complicaciones propias del hiperinsulinismo

fetal, como la macrosomía

fetal y sus consecuencias obstétricas

entre las que se encuentra la hipoglucemia

del recién nacido”.

La obesidad, junto con la edad materna

y el antecedente de familiares de

primer grado con diabetes, son tres

factores de riesgo presentes muy frecuentemente

en la población de mujeres

embarazadas. En este punto, remarca

que “la obesidad es el único

factor de riesgo ‘modificable’ para el

desarrollo de diabetes; por lo que debemos

trabajar en conductas preventivas

tendientes a lograr que las mujeres

que desean un embarazo lo busquen

con un peso saludable, con el fin de

evitar no solo la diabetes durante la

gestación, sino también otras complicaciones

que trae la obesidad, como la

HTA”. A su vez, “los niveles elevados

de triglicéridos se consideran también

un factor de riesgo para el desarrollo

de macrosomía fetal”.

En cuanto a las medidas higiénicodietéticas,

“serán el tratamiento de primera

línea en la DG, es decir un plan

nutricional adecuado asociado a actividad

física si la condición obstétrica lo

permite”, aclara. “En caso de no lograr

los objetivos glucémicos, se deberá insulinizar

a la paciente para evitar complicaciones

obstétricas y neonatales. En

las pacientes con diabetes pregestacional,

se programará el embarazo (dos

HbA1c consecutivas menor al 1% del

valor superior-normal de referencia antes

del embarazo y durante la organogénesis) con el fin de evitar posibles

abortos y el riesgo de malformaciones

asociadas a los estados de hiperglucemia

en las primeras semanas de embarazo.

Y si la paciente presenta complicaciones

crónicas como la retinopatía

diabética, deberá ser tratada antes de

buscar fertilidad”.


Consultada al respecto, responde que

“la diabetes pregestacional no desaparece

luego del embarazo”, pero sí existe

la posibilidad de que los niveles de

glucemia se normalicen en el caso de la

DG. “Por eso, luego del parto debemos

realizar la ‘reclasificación’ de su estado

metabólico. Es importante reconocer

que estas mujeres que luego del embarazo

normalizan sus glucemias, persisten

con mayor riesgo de desarrollar

diabetes en sus próximos embarazos y a

lo largo de la vida”, aclara.


La edad materna es uno de los factores

de riesgo para el desarrollo de DG. En

este sentido “la edad materna avanzada

se considera un factor de riesgo no

solo para diabetes sino para otras complicaciones

perinatales como HTA,

malformaciones, etc.”.


Investigaciones en

Ovario

Poliquístico


La doctora Carolina Fux Otta tiene una

intensa y destacada labor en investigación,

por la que ha recibido distinciones

importantes, especialmente sobre

ovario poliquístico. Al respecto, explica

que “desde el Departamento de Endocrinología

y Diabetes del Hospital Universitario

de Maternidad y Neonatología

de Córdoba, realizamos trabajos

colaborativos con otros servicios del

hospital y de otros centros nacionales e

internacionales; de esta forma procuramos

articular permanentemente los conocimientos

adquiridos con los avances

científicos”.

“Nuestra principal línea de trabajo

-continúa- es con mujeres con diagnóstico

de síndrome de ovario poliquístico (SOP). Durante los últimos

años nos hemos focalizado en el estudio

de sus fenotipos y cómo la caracterización

de cada uno de ellos impacta

de forma diferente en el perfil reproductivo

y metabólico. Resultados interesantes

hemos obtenido de la comparación

de nuestra base de datos con los

datos de pacientes chilenas, quienes

presentan mayores niveles de colesterol

y glucemia, mientras que nuestras

pacientes son más hipertensas”. Este

mismo patrón se mantiene en las mujeres

embarazadas con SOP: “Cuando

se embarazan, las argentinas tienen

más HTA y las chilenas más DG, y

esto repercute en el peso de los recién

nacidos, siendo en nuestra población

más pequeños para la edad gestacional.

Los antecedentes familiares, los

hábitos culturales y el origen étnico

podrían explicar las diferencias metabólicas

entre ambas poblaciones”.

El estudio de las “Características endócrinas

y metabólicas de los diferentes

fenotipos de las mujeres con Síndrome

de Ovario Poliquístico”, tema

de la tesis doctoral de la doctora Carolina

Fux Otta, fue premiado por distintas

entidades de alto prestigio a

nivel nacional como la Fundación

“Florencio Fiorini” que, junto con la

Universidad del Salvador, le otorgó el

“Premio Anual al Mejor Trabajo Científico por Avances en la Especialidad

Médica”, en 2013. Luego, el Consejo

de Médicos de la Provincia de Córdoba

le otorgó el premio “Avances Científicos

en el 2014”. Y al año siguiente,

la Sociedad de Endocrinología y Metabolismo

de Córdoba, y su par de

Ginecología y Obstetricia de la misma

provincia, la distinguieron por los resultados

obtenidos en mujeres embarazadas

con esta patología.


“Estos premios son un estímulo para

continuar con el estudio de esta y otras

patologías que afectan a las mujeres

que buscan fertilidad”, expresa. Y

agrega que “este trabajo sienta las

bases sobre la investigación en mujeres

embarazadas con SOP en nuestro

país. A nivel personal me siento orgullosa

por estos reconocimientos a un

trabajo que demandó siete años de

estudio. Poder generar lazos con otros

países a través de estudios colaborativos

que permitan ayudar a mejorar la

calidad de vida de nuestros pacientes

es, en definitiva, lo más gratificante y

nuestro mayor logro”.

“Es importante que nos quede el concepto

de que en las pacientes con

diabetes pregestacional debemos programar

el embarazo, y en la DG no

subestimar el diagnóstico. Los factores

de riesgo para fallas reproductivas o

futuras complicaciones obstétricas se

deben identificar antes -remarca- de la

búsqueda de fertilidad. Una vez logrado

el embarazo, el seguimiento con un

equipo multidisciplinario (clínico, endocrinólogo,

obstetra, nutricionista,

neonatólogo) asegurarán el éxito en el

tratamiento”, subraya.


Como cierre, advierte: “La educación

diabetológica es el pilar del tratamiento,

tanto antes como durante el embarazo;

conocer los beneficios de mantener

un adecuado control clínico metabólico

(peso, presión arterial, niveles

de glucemia, etc.) ayudará a la paciente

a modificar hábitos tendientes a

lograr un embarazo saludable”. (Fuente: Revista Prescribe Nº 168 mayo-junio 2018; especializada en medicamentos para profesionales de la salud)





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