Por Hugo Borgna
“Fuera de juego”, de Diego M. Ferrero (edición 2014, del Fondo Editorial Municipal, teatro, 60 páginas), es la materialización del premio del certamen anual propiciado por nuestra Municipalidad, a través de la Secretaría de Cultura, correspondiente al 2013.
Destacar el mérito artístico de Ferrero es ocioso; es un personaje de la ciudad talentoso, reconocido y apreciado tanto en lo creativo como en lo humano. Es de esas personas que respira y transmite literatura, con una humildad conmovedora ante el hecho creativo, al que accede con libertad absoluta pero con el máximo respeto al mismo tiempo.
En otros artículos anteriores mereció que se lo destacara por su trabajo en el cuento y en la poesía. Ahora corresponde hablar de “su” teatro. No es esta actividad un descubrimiento que ahora se hace, ni una sorpresa; sí una ratificación de su virtud en la dramaturgia, aunque no se hablará en este espacio de lo técnico, que queda reservado para los especialistas.
En lo creativo, Diego Ferrero está “dentro” del juego y se mueve con soltura en ese ámbito. Síntesis y profundidad son las características de sus textos, cargados de crítica ironía. Palabra directa que no necesita de traducciones para llegar al -en este caso- espectador. Los parlamentos son breves, incisivos, cuestionadores e instalan profundas temáticas a resolver, dentro de una dinámica atrapante, lograda con nobles recursos. El conjunto del texto es una metáfora, que se va insinuando poco a poco hasta el revelador, logrado final.
Puede decirse que el gran problema del ser humano -el hombre en sentido universal- es la convivencia. Si el simple entendimiento entre dos personas que comparten un espacio es tan complicado ¿qué le espera al mundo? ¿Hay algún futuro mejor a la vista? ¿Será siempre todo, como un “Gran Hermano” donde lo primero que surge no es siempre la buena comunicación sino el conflicto?
Ferrero lo plantea con conocimiento y fuerza. Los personajes son toda una promesa cumplida de ricos matices que van naciendo a medida que deberán compartir un espacio cerrado por un tiempo que se presenta como relativo. Son al mismo tiempo un reflejo de la sociedad y las individualidades que la originan.
¿Quién y qué debe ser cada uno? ¿Hasta qué punto cada identidad tiene derecho a invadir la de los otros?, esas y muchas más son preguntas que flotan continuamente durante la acción, pero hay también otras cuestiones instaladas no menos inquietantes: ¿es esto la vida? ¿es un juego lo que vivimos?
La trayectoria artística de Diego M. Ferrero dice que nació y vive en Rafaela, que fue co-guionista, guionista y director de cortometrajes, entre ellos, “Las ruinas circulares”, versión libre sobre el cuento de Jorge Luis Borges, que participó de un seminario de dramaturgia por Mauricio Kartun y fue seleccionado del Primer Encuentro Internacional Jorge Díaz, realizado en la ciudad de Córdoba. Publicó “Relatos para después de leer” (cuentos), “Erosiones” y “En crudo” (poesía), participó de varias antologías. Formó el grupo de teatro Caldo de cultivo, con el que estrenó las obras de su autoría “Ya entendí” (2003), “Navidad llegó” (2004) y “Nuestras vacaciones” (2006). Sus espectáculos fueron varias veces seleccionados para participar de la Fiesta Regional del Teatro. Recibió distinciones por sus obras en poesía y en dramaturgia y como director revelación.
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