Por Amado Raspo
En Rafaela a los 28 días del mes de setiembre de 1972, ante mí, escribano público autorizante, adscripto al Registro Nº 201, comparecen: los empleados de Escribanía de la ciudad de Rafaela y don José Ambrosio Berzero, ex titular del Registro Nº 27; todos mayores de edad, capaces, de mi conocimiento personal, doy fe; y los primeros dicen: que han resuelto donar a José Berzero, el recuerdo de esta noche, con el cargo que más delante se expresará, destinado a homenajearle con motivo de haberse acogido a su merecida jubilación. Le corresponde la jubilación referida por haber cumplido con los preceptos legales de la materia y el homenaje por ser de estricta justicia a juicio de los donantes, teniendo en cuenta su voluntad, capacidad, hombría de bien, corrección y cuantos otros calificativos merece un notario de sus cualidades morales.
De las certificaciones recogidas, que para este caso no es menester agregar al protocolo por ser de dominio público, se desprende que los empleados de Escribanía de Rafaela, obran con la firme convicción de que José Berzero, es merecedor de mucho más de lo que los donantes, modesta, pero sinceramente han querido testimoniarle, solicitando a la vez los dicentes, requiera el donatario de la aceptación de esta demostración por su contenido espiritual.
El donatario Berzero dice: que acepta este rasgo de generosidad de los empleados de Escribanía de Rafaela, valorándolo en toda su significación, comprometiéndose formalmente a cumplir el cargo impuesto que consiste en guardar celosamente en su memoria el recuerdo de esta noche feliz, y conservar en un rincón del corazón, como un precioso tesoro el aprecio y cariño que los donantes han querido testimoniarle.
Finalmente yo, el escribano autorizante, y con las debidas reservas de las leyes de fondo y forma notariales, quiero hacer una manifestación de tipo personal, declarando: que me siento orgulloso de haber compartido durante 10 años las tareas del Registro Nº 27, que estuvo a cargo del donatario, a quién nunca lo he considerado mi patrón, sino que por su forma de actuar, me he sentido su compañero.
¡Quedan advertidas las partes de que el presente instrumento deberá registrarse entre los momentos memorables del quehacer notarial de Rafaela. Previa lectura y ratificación, firman los comparecientes, por ante mí, de todo lo cual doy fe.
Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.