Por Redacción
(Por Marilú Colautti). - La amistad es un puente capaz de atravesar todas las barreras y no existen distancias que anulen su crecimiento, así es el caso de dos profesionales alemanas, Ana María Hofmann y Eleonora Ploil, quienes llegaron por vez primera a nuestra ciudad - pese que su visita al país es asidua- por la amistad que las une al artista local Sergio Grazioli.
El músico local, las acompañó hasta nuestra Redacción para que conociésemos su historia y la compartamos con los lectores.
DESDE LAS OLIMPIADAS DE MUNICH
Ana María es quien comienza el relato, evocando que "desde 1972 tengo contactos con gente de nuestra edad, argentinos, porque estuvimos juntos en el Campo Olímpico de la Olimpíada de Munich. Yo fui una de las 120 elegidas para este campo de la juventud.
"Los 14 que fueron desde Argentina fueron electos por el Estado argentino para presentar su cultura, su país, en este encuentro en el que participamos 2.500 jóvenes de todo el mundo, porque la idea es hacer contacto no solo entre atletas, sino también los jóvenes que tuvieron que ser vínculo de deportes, de música, baile, cultura, dibujo, expresiones culturales de todo tipo. Y ese campo olímpico está desde la Olimpíada de Helsinki de 1956, cada olimpíada ha tenido su propio campo de la juventud, y hemos tenido el mismo estado como los atletas, porque en cada realización los jóvenes no estaban solo para el festejo, sino que eran embajadores de su país.
"En aquella oportunidad me hice amiga de la delegación argentina, y en 1974 con otra alemana -con la que estuvimos juntas durante la Olimpíada- decidimos venir a Argentina, por alguna razón no pude contactarme bien, solamente sabía hablar en inglés y prácticamente nadie lo hablaba en esa época, y cuando volví a Alemania decidí estudiar castellano para volver a Argentina y conocer un poco más de la cultura, del país, de la gente.
Más adelante señaló que "en la primera visita -ya tiene 17 viajes hechos a nuestro país-, la gente que encontramos en los autobuses, en las plazas, fueron tan amables, nos ayudaron, nos invitaron a sus viviendas sin conocernos, para mí fue una cosa tan impresionante que yo, debía hablar en castellano para entender más.
"En 1979, después de mis estudios, fui a México, para aprender, en un curso de tres meses castellano y después fui pasando América Central, hasta Argentina para visitar a mis amigos, los que tenía desde el 72, en ese entonces había dictadura militar y me dijeron que uno de los 14 era uno de los desaparecidos, me fui con algunas informaciones y con los papeles de lo que había escuchado a Amnesty International ellos me pidieron que dejara de lado todos mis contactos para no poner en peligro a las familias de mis amigos. Pasaron los años y en 1999 fuimos juntas porque ella -Eleonora- tuvo que hacer una investigación, y con las direcciones que tenía desde la década del '70, pude encontrar a algunos de mis amigos, recorrimos casi todo el país en un coche alquilado, desde Córdoba hasta el glaciar Perito Moreno, en un coche Fiat Fiorino, hicimos 3.600 km y pudimos encontrar a algunos, y hasta ahora estamos en contacto. En cuanto a aquel desaparecido, su papá es bandoneonista de Gualeguaychú -Carmelo Silva- y Pico era el desaparecido.
Sergio Grazioli terció en la conversación y enfatizó "en realidad estaba detenido y gracias a lo que hizo Ana, Pico apareció", Ana María no se arroga ese logro y remarcó que fue la organización internacional la que intervino.
También la profesora de educación física alemana, Ana María, recordó que "hará unos diez años Sergio junto a Carmelo, concurrieron a dar conciertos en Alemania -esa gira fue reflejada también en las páginas de LA OPINION-, y ellas por casualidad, mientras desayunaban vieron un suelto en el diario local, que se presentarían en un escenario de tango Carmelo Silva y Sergio Grazioli, como ellas conocían a Carmelo hicieron los contactos para averiguar detalles del concierto, y por la noche, en medio de una terrible nevada, llegaron al teatro en el momento que estaban haciendo la prueba de sonido, se produjo un emotivo reencuentro con Carmelo y allí se conocieron con Sergio, y desde entonces la amistad fue fortaleciéndose y consolidándose, y según lo enfatizó Sergio, el intercambio amistoso "es un ida y vuelta permanente".
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