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Información General Viernes 30 de Mayo de 2014

Dos conmovedores testimonios

DIA DE LA DONACION DE ORGANOS

Marilu Colautti

Por Marilu Colautti

En esta jornada que se recuerda el día de la Donación de Organos, es por ello que convocamos a familiares de dos jóvenes rafaelinas que fueron donantes. En esta ocasión ofrecemos los conmovedores testimonios de Rita Barisonzi de Ballina y de Miguel Destéfanis, los que resaltan el valor que tiene el acto de la donación de órganos.

 

SEGUNDA DONANTE EN LA CIUDAD

Rita Barisonzi de Ballina, mamá de María Cecilia Ballina, una joven donante, cuyo caso conmoviera a la sociedad. Refiriéndose a este hecho la señora de Ballina enfatizó que "fuimos donantes cuando no se conocía nada -el suceso ocurrió hace 27 años-, incluso yo no tenía idea y no entendía lo que me decían. Cuando me dijeron que tenía un derrame cerebral mi hija, pensé que era una dolencia que afectaba a la gente mayor, nunca me imaginé que podía pasarle a una jovencita".

Agregó "nos enteramos que ya no había nada más que hacer, la llevamos a Rosario, volvimos, un montón de cosas, ella siempre estuvo en estado vegetativo, con respirador. En un momento dado el médico nos dijo que ya no iba más y había que desconectarla para que pueda estar en paz y nos dijo 'lo único que nos queda es que pueda seguir viviendo en otros seres', y no entendimos, porque estábamos tan enloquecidos, así que salimos del consultorio y le dije a mi marido '¿qué nos habrá querido decir? ¿que podemos donar los órganos?', él me respondió 'creo que sí'; volvimos inmediatamente y manifestamos la voluntad de donar.

"Primero y principal porque mi hija fue siempre muy solidaria, mi casa estaba llena de chicos porque ella preparaba a sus compañeros cuando debían rendir. Era solidaria al extremo, una vez viendo una novela o una película, no recuerdo bien, una nena le donaba la médula a la hermana, y ella me dijo 'mamá qué hermoso, qué acto de amor', y me vino inmediatamente ese recuerdo a la cabeza, y estuve segura de que era eso lo que ella hubiera querido, así que bueno, empezaron con todos los trámites y pudimos donar, en esa época solamente las córneas y los riñones".

Prosiguió su relato señalando que "nos enteramos después por el INCUCAI, porque nos mandó una carta que un nenito de 10 años que hacía diálisis recibió el riñón. ¡Qué alegría habrá tenido esa criatura de liberarse de eso que es espantoso!", reflexionó. "No nos dieron los nombres, pero nos dijeron las edades de las personas, y yo digo 'no se murió del todo, porque todavía algo de ella está dando vueltas por ahí'.

"Como la vida se terminó para ella, pero no del todo, porque está siendo útil, pero después de muerta".

Más adelante categórica sentenció "el 80% de mi consuelo y de mi recuperación es haber donado los órganos, porque me produjo una paz tan grande que creo que si no lo hubiera hecho, hubiese tardado muchísimo más en procesar el duelo. Eso me dio una paz, una tranquilidad, una sensación impresionante, que lo recomiendo, porque ayuda al que lo necesita, al que lo recibe, al que queda acá y puede seguir sobreviviendo, y ayuda a ella porque se cumplió su voluntad, para mí es un acto de amor impresionante, desde todo punto de vista, porque si uno piensa que cuando muere se termina todo y va a un lugar donde todo se descompone y todo es espantoso, y hay alguien que puede necesitar esos órganos ¡qué egoísmo no darlos!. Gracias a Dios que pudimos hacerlo y nos ayudó tanto a mí y a mi marido, y por supuesto, toda la familia es donante".

Rita también se refirió al deseo de conocer a los receptores y sus familiares diciendo que "me encantaría, en una oportunidad, la señora del Dr. Fino me había mandado decir, por intermedio de otra persona, que el chiquito que recibió el riñón -que era de Laguna Paiva- había manifestado su deseo de conocerme, pero no se animaba, le di a conocer mi voluntad de trabar relación, pero nunca se acercó".


MICAELA, RECEPTORA Y DONANTE

Miguel Destéfanis, padre de Micaela -niña que años atrás fue receptora y luego se convirtió en donante-.

El relato de Miguel señala que "Micaela nació en 1986 y al año empezó con problemas, en 1992, cuando tenía 6 años habían dicho que la única solución era un trasplante y la colocarían en lista de espera, le hicieron un by pass en el Hospital Italiano en Buenos Aires y con eso le prolongaron el trasplante hasta el  año 1998, estuvo cinco meses internada en el Italiano, y desde el 14 de abril al  25 de agosto que apareció por segunda vez un órgano, porque en el primer operativo el hígado no estaba bien y no la trasplantaron, el 25 de agosto la trasplantaron, estuvo en terapia intensiva, luego en la habitación y en el mes de octubre le dieron el alta para venir a Rafaela, anduvo bien durante tres o cuatro meses -en los que hizo el viaje de séptimo grado con sus compañeros de primaria-, y tuvo un rechazo. En el mes de diciembre quedó nuevamente internada en el Italiano, porque los rechazos mayormente pueden controlarse, pero en su caso no, la volvieron a colocar en lista de espera y el 20 de febrero, lamentablemente su cuerpo dijo basta y falleció. A través de todo ese tiempo fueron deteriorándose los demás órganos.

"Cuento todo esto porque creemos que si la gente se trasplanta enseguida -el caso de Romina Manzanares*, por ejemplo- los otros órganos no se deterioran. En ese momento era un 70% de la gente que se trasplantaba que tenía una muy buena calidad de vida y andaba muy bien, hoy están en el 80% de efectividad los trasplantes, por lo que va mejorando eso y seguramente se logrará mayor efectividad".

En otro pasaje hizo saber que "cuando Micaela falleció nosotros preguntamos si sus órganos servían para donar a otras personas, primero los médicos tratan de salvar la vida de los pacientes, y por la cantidad de medicamentos que ella había recibido, nos dijeron que lo único que podía donarse eran las córneas y las válvulas del corazón, vino la gente del INCUCAI, hicimos las tramitaciones correspondientes y se hizo la donación.

"Nosotros estamos infinitamente agradecidos a la familia que nos donó el órgano -no los pudimos conocer, pero sí sabemos que son de Quilmes-, y a quienes recibieron las córneas y las válvulas cardíacas nos gustaría conocerlos, porque estamos seguros que, a través de la muerte, y del dolor de alguien, ellos pueden volver a tener una mejor calidad de vida, y creemos que, si a través de estas cosas, que pasaron hace mucho tiempo tenemos paz y tranquilidad, extrañamos a nuestra hija, pero sabemos que fue elegida por Dios para que a través de ella pueda mejorar la vida de otros".

Remarcando su confianza en la tarea que se lleva adelante con la donación y trasplante de órganos, Destéfanis -dirigente de Honrar la Vida- destacó que " seguimos en esto porque nunca vimos nada raro en los operativos, ni en las listas de espera. Seguimos con esto porque sabemos que hay mucha gente que está esperando trasplante y si esto sirve para que el que está del otro lado se pregunte ¿cómo me sentiré donando órganos?.

"Lo mismo que decía Rita hace un momento lo decimos nosotros, nos sentimos bien y agradecidos de haberlo hecho".

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