Por Alicia Riberi
Es increíble, las inusitadas idas y vueltas que causó ESI, Educación Sexual Integral en las escuelas y por más que trato de analizarlo, cuesta interpretar las distintas reacciones, ya que es darle un marco legal a lo que ya se hacía.
La Ley de Educación Sexual Integral enmarca los contenidos que se irán desarrollando gradualmente según la edad de los niños.
Partamos de una premisa; el niño nace en una familia, en un contexto, con rasgos que les son propios y acciones desde la familia y sobre los niños desde que nacen para que se integren a una sociedad con la que deberán interactuar. Pues bien, la Educación primaria viene de ese hogar y en la escuela sólo se sistematiza la enseñanza de un contenido que facilitará la convivencia diaria entre niños y jóvenes en las escuelas. En el nivel inicial se intercambia con la familia el material que se va a trabajar y no es que se va a dar más información que la que el niño necesita, sino que se lo irá acompañando en el difícil proceso de crecimiento: este es mi cuerpo, las partes se llaman así, esto me gusta y esto no, permite que el niño cuide de sí mismo- autoprotección- en un mundo tan convulsionado como en el que vivimos. No se puede hablar de abuso de un niño de cinco años a otro niño de cinco años, sino que las conductas que surjan en el Jardín de Infantes, no pueden ser tomadas como un delito, sino que se deben conversar con los niños, encausándolos así hacia conductas estables y adecuadas al contexto. A veces perdemos de vista que todos venimos de realidades sociales, familiares distintas y eso no está mal, sino que es el punto de referencia, que debe tomar un docente para empezar a trabajar.
Otro tema importante, es que la escuela no puede hacerse cargo de lo que los niños ven o no en la televisión, en la calle, en donde desgraciadamente ya no se puede prohibir que el que piensa distinto se encierre y no salga.
Los padres en general y no todos, se sienten pudorosos de tocar este tema con los niños o jóvenes sin advertir, que una respuesta bien dada en el hogar, evita que el niño en la calle se informe inadecuadamente y la Escuela como institución, lo que viene a hacer es complementar la difícil tarea de educar de la familia.
Entonces pregunto:- es tan difícil ensamblarse escuela y familia, en donde los niños y jóvenes puedan ver unidad de criterios, que les será difícil desarticular y es así como no quedarán intersticios en donde filtrarse y romper una unidad fundamental en una época de tanto exceso de información, muchas veces errónea.
Qué es mejor, la Educación sexual aprendida en el hogar y reforzada en la Escuela o aprendida en la calle o la televisión.
A todos les digo, si los padres desconocen a la Escuela como Institución, están atentado contra la institución que en todas las épocas fue considerada el máximo referente y un lugar de contención. Se pueden cometer errores y obvio que sí, aunque escuela puede equivocarse y pedir disculpas, pero en un marco de diálogo, de intercambio, de discusión madura, en donde cada uno asuma con integridad la responsabilidad que le cabe sin correrse de su rol.
Padres, estamos desbordados como sociedad, pero no dejen que “el árbol les tape el bosque”, porque se corre el riesgo de ignorar la verdadera causa de conflicto. El conflicto es causa de crecimiento y no motivo, ni para insultarse, ni degradarse, ni golpearse. No olvidemos que los adultos también estamos aprendiendo a vivir en este entorno social, pero tenemos una diferencia importante con los niños y jóvenes, ellos esperan aprender de nosotros.
Los invito desde el corazón a descubrir en el diálogo, la mejor herramienta para encontrarnos como seres humanos, no importa si negros, blancos, pobres, ricos, impulsivos o pacíficos, todos tenemos en nuestro interior semillas buenas que debemos sacar afuera, regar y hacer que den su fruto.
La Educación Sexual Integral es sólo un contenido más, de tantos otros que también nos pueden dividir, pero ESI es una necesidad y no un exceso en las escuelas.
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