Por REDACCION
La Iglesia católica celebra hoy el día de Santa Lucía, virgen y mártir, patrona de los ciegos, los oculistas, los fotógrafos y las modistas. Y también es la patrona del barrio General Mosconi de Rafaela, por lo que hoy es la fiesta de este espacio que comienza en bulevar Santa Fe y concluye hacia el sur en avenida Remedio de Escalada, en tanto que sus límites al este son calle Constitución y al oeste bulevar Yrigoyen.
En este marco , la Municipalidad de Rafaela informó que este sábado a partir de las 17:30 hs. se llevará a cabo el Festejo barrial en la intersección de las calles Sargento Cabral y Oliber, con entrada libre y gratuita. El evento contará con las actuaciones de Tango Folk; Acordeones Solidarios y la actuación de los talleres de Tango y Zumba de Juane, mientras que habrá castillos inflables para los niños y niñas, muestra de artesanías y servicio de cantina.
Los festejos barriales tienen el objetivo de generar un espacio de encuentro y celebración, para que los vecinos de todos los sectores de Rafaela compartan momentos de esparcimiento en familia, según indicaron desde la Secretaría de Cultura y la Coordinación de Vecinales de la Secretaría de Gobierno de la Municipalidad, que se encargan de la organización junto a cada Comisión Vecinal, en este caso del barrio Mosconi.
A finales de la década del 50, un grupo de jóvenes habitantes del sector que por entonces pertenecía a los barrios Central Córdoba y San Martín comenzó a gestionar la conformación de un nuevo espacio ciudadano. Así, en los inicios de los años 60 así se materializó, en tanto que el primer presidente de la Vecinal fue Nelson Acastello.
LA HISTORIA DE
SANTA LUCIA
Lucía es un prenombre romano, muy frecuente en la época clásica, sobre todo en su forma masculina (Lucio) y está emparentado con la palabra latina lucem, que significa luz y que instintivamente se relaciona con el verbo lucir. Es posible que esta tan fácil asignación de significado haya sido decisiva para que se haya asociado a Santa Lucía con la vista y se le hayan añadido unos ojos que no le corresponden por su biografía.
Santa Lucía de Siracusa (Italia) sufrió martirio en su ciudad natal el 13 de diciembre; los historiadores no están de acuerdo en el año, que para unos es el 298 y para otros el 303 o el 304. La vida de la santa, aunque se ha ido enriqueciendo con algunas aportaciones piadosas, tiene total fundamento histórico.
La última aportación la hicieron los pintores, que fundiendo dos santas en una, le añadieron a Santa Lucía de Siracusa los ojos portados en una bandeja que constituyen el atributo de otra santa Lucía.
Lucía de Siracusa era aún muy moza cuando su madre, viuda ya, quiso casarla con un rico heredero que no tenía otro defecto que el de ser pagano. Se había propuesto Lucía no aceptar aquel matrimonio y fue dando largas, hasta que el cielo se puso de su parte, sostuvo el sitio Almanaque.
La madre de Lucía llevaba cuatro años enferma y decidió por fin acudir con su hija al sepulcro de santa Águeda de Catania, por cuya intercesión obraba Dios muchos milagros. Y se produjo el milagro: la madre sanó de su enfermedad, por lo que se convirtió al cristianismo y accedió no sólo a liberar a su hija del matrimonio que le tenía preparado, sino también a entregarle la parte de la herencia que le correspondía, para que la vendiese y socorriese a los pobres.
El que había estado destinado a ser su marido, despechado, la denunció por ser cristiana; la detuvo el prefecto y para dar satisfacción al denunciante la mandó a una casa de lenocinio para que los hombres más lascivos de Siracusa pudieran gozar de ella. Pero Dios se puso de su parte y no consiguieron moverla, hasta con un tiro de dos bueyes lo intentaron, y no hubo manera; irritado, el prefecto, decidió prender fuego a la casa con ella dentro, pero se quemó la casa y ella permaneció indemne. Decidió, por fin, atravesarle la garganta con la espada, y Lucía, mientras se desangraba por la herida, invitaba a convertirse a Cristo a los espectadores, que vistos los prodigios que se estaban obrando, se habían reunido allí en gran número.
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