Por Redacción
En 2012 el periodista Daniel Roncoli publicó un excelente libro titulado “El gran Martín – Vida y obra de Karadagian y sus titanes” (Editorial Planeta, 775 pp.) donde analiza la campaña y la vida del gran MK y es una cita que merece destacarse como una de las pocas que se destinan a un personaje popular en este país.
En alguno de los párrafos de la voluminosa entrega, Roncoli cita la relación de Amílcar Brusa con Karadagian, quien lo ayudó al “grandote”para ingresar a la troupe de elite de Luchadores del “Luna Park” que comandaba el denominado “Hombre montaña”. En muchas partes – con fotos incluidas. El “armenio” (SIC) destaca la admiración que Monzón sentía por él y no dudaba en afirmar que muchos de los trucos que Carlos exponía en el ring se los había enseñado Brusa y que eran originarios de la lucha, picante actividad donde no había lugar para ingenuos.
Ahora bien, hasta ahora se sabía que Karadagian había enfrentado al decaído José María Gatica en un triste show, en la cancha de Boca, donde se atribuye el mérito de haber ayudado al ya ex boxeador quien estaba prohibido por su condición de peronista. El puntano se llevó unas monedas y una renguera crónica y el armenio dice que perdió plata. En fin.
En la página 574 de su libro, Roncoli da cuenta del testimonio del empresario José Stupenengo (productor de “Titanes”), quien menciona que a principios de 1973 Monzón lo va a visitar a un espectáculo a Karadagian y que este le ofrece hacer de la Momia, el personaje del momento.
Dice que fue fácil enseñarle algunos trucos rápidos a CM, quien tenía una gran fortaleza física y admiraba a los luchadores. Lo que no se dice es que la identidad de la Momia era una cuestión nacional y que todos los “sospechados” pelearon a cara descubierta esa noche. Martín con Monzón. Y todos felices.
No se registra el resultado. Ni hay otros testimonios. Monzón se fue sin decirlo en 1995; Karadagian el 27 de agosto de 1991.
¿Otra historia más? Me pregunto. Quién sabe. Busco la foto que Lidel Caccia le sacó a Monzón en el diario en aquel diciembre de 1986 y veo los pelos chuzos que pasaron por peluqueros franceses y algún hilo de plata que decora el personaje, entonces a los 45 años, sin arrugas y sin huellas del boxeo. ¿Existirá la eternidad de los famosos?
Me quedó un dato de aquel enfrentamiento del cual no se menciona el final y creo que tampoco hace falta. El árbitro fue Héctor Brea, pero también partió en 2006, a los 79 años. También se lo conocía como William Boo.
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