Por REDACCION
Estamos en Cosquín, Córdoba, Argentina, América latina: un continente de paz y de esperanza frente a la crisis del mundo capitalista y del Mercado. Hoy ya no podemos hablar del hombre argentino sin referirnos a nuestra condición latinoamericana. Somos América, continente mestizo donde conviven todas las sangres. Indios, negros y blancos, de todos los rincones de la tierra confluyeron aquí y esto la hace más valiosa. Venimos de los españoles y aunque critiquemos a los padres, no podemos negar que los tuvimos y gracias a ello, nos unen la historia, sueños, ideales, mitos, religión y fundamentalmente el lenguaje con la riqueza del español, uno de los idiomas más hablados de la tierra con la variedad de usos regionales y de los ancestros originarios que nos constituyen en un mundo pluricultural y multiétnico. (…) Junto a Neruda debemos reconocer que lo mejor que nos dejaron los conquistadores torvos fue este idioma de dura maravilla, uno de los más hablados y valorizados en el mundo entero. Tal vez no sepamos o no recordemos que nuestra acta de la Independencia de las Provincias Unidas del Sur en 1816 fue traducida al quichua, y al aymara, porque era en nombre de todos los pueblos que conformaban las Provincias Unidas del Sur y era necesario que todos la conocieran. Allí se declaró la independencia de España y de cualquier otro imperio. (…) Después de la aplicación del terrorismo de estado que sumió en la operación Cóndor a todos los países latinoamericanos, fue el sistema financiero transnacional que opera con sus dos brazos: el financiero (hablamos de buitres y chimangos) y el comunicacional que influye por la persuasión permanente y masifica. El lenguaje nos identifica y nos libera si lo cuidamos y protegemos. Tal vez en el apuro titulé mal al decir el lenguaje como instrumento, porque en realidad el lenguaje no es sólo medio sino esencia, porque es preexistente. Y me baso en la definición de Julián Zini “Cada hombre es su Palabra. Es comunidad y es necesidad de Encuentro; que su Lengua diga siempre lo que hay corazón adentro”. Julián Marías dice: “el Hombre es razón, pero primero palabra”. “El lenguaje que es nuestra casa, nos habla”, decía Heidegger. Y Martí: “La lengua no es el caballo del pensamiento sino su jinete”. Por el lenguaje somos quienes somos: como personas y como pueblos. La palabra ha sido bastardeada y con decir amor, estamos diciendo a veces, todo lo contrario, convirtiendo al sujeto del amor en objeto. La farandulización y la banalización degradan la cultura, la memoria y la identidad. (…) Hablemos el castellano común a toda Latinoamérica que es uno de los idiomas más ricos y hermosos del mundo, enriqueciendo el léxico. Hablemos el castellano en castellano y respetemos la ética de la sintaxis ya que tenemos ese maravilloso instrumento para comunicarnos en toda la patria grande. Tampoco es cuestión de usar demasiadas palabras porque también sufrimos de “inflación palabraria” como dice Galeano. Se ha dicho y con razón, que si no hay nada mejor que el silencio, es preferible no hablar. Confío en que todo esto puede ser transformado y modificado para bien a través de la enseñanza de la lengua de una manera lúdica y pedagógica que se haga simpática y creativa. Por eso, largos e intensos años dedicados a la docencia me motivaron a trabajar sobre la palabra, convencida de que “el uso total de la palabra para todos es un buen lema, de bello sonido democrático. No para que todos sean artistas sino para nadie sea esclavo”, como dice Gianni Rodari. (…) La palabra es el más bello de los artificios creados por el ser humano y es necesaria para no perder la esperanza de ser un poco mejor, más libre, más humano, más hermano. “A pesar de los genocidios, la lengua permanece,” decía Gelman. Honremos la palabra que expresa lo más profundo del ser y del pueblo al que se pertenece. Para los guaraníes: la palabra es la propia alma y si se traiciona, uno renuncia a su propia identidad. La escuela y el arte son caminos para manejar este instrumento de liberación, de comunicación, expresión y verdadera identidad personal, nacional y popular.
Dora Giannoni, docente de letras, panelista del 29° Congreso Nacional del Hombre Argentino y su Cultura
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