Por REDACCION
BUENOS AIRES, 24 (NA). - El papa Francisco exhortó ayer a la mañana, en su homilía en la misa celebrada en la capilla de
la Casa Santa Marta, que en Navidad, como María, se haga sitio a
"Jesús que viene" y no a las "compras" y "ruidos".
En su homilía, expresó que "la Iglesia nos invita a rezar esto
‘¡Ven!’, a abrir nuestra alma y que nuestra alma sea, en estos
días, vigilante en la espera. ¡Vigilar!".
Además se preguntó "¿Qué sucede en nosotros si viene el Señor o
si no viene? ¿Hay sitio para el Señor o hay sitio para las
fiestas, para hacer compras, hacer ruidos… ¿Nuestra alma está
abierta, como está abierta la Santa Madre Iglesia y como estaba
abierta la Virgen? ¿O nuestra alma está cerrada y colocamos en la
puerta un cartel, muy educado, que dice: ‘Se ruega no molestar’?".
El Santo Padre señaló que "nosotros como Iglesia, acompañamos a
la Virgen en este camino de espera" y "queremos apresurar este
nacimiento del Señor".
Francisco analizó que el Señor viene dos veces, "el que
conmemoramos ahora, el nacimiento físico" y el que "sucederá al
final de los tiempo".
También se remitió a San Bernardo para decir que "hay una
tercera venida del Señor: la de cada día. ¡El Señor cada día
visita a su Iglesia! Visita a cada uno de nosotros y también
nuestra alma entra en esta semejanza: nuestra alma se parece a la
iglesia, nuestra alma se parece a María".
"Los padres del desierto dicen que María, la Iglesia y nuestra
alma son femeninas y que lo que se dice de una, análogamente se
puede decir de la otra. Nuestra alma está en espera, en esta
espera por la venida del Señor; un alma abierta que llama: ‘¡Ven,
Señor! "
El Santo Padre agregó que en estos días, "el Espíritu Santo nos
mueve a hacer esta oración: ¡Ven! ¡Ven!".
Luego, se cuestionó "¿estamos en espera o estamos cerrados?
¿Estamos vigilantes o estamos seguros en un hotel, a lo largo del
camino y no queremos ir más adelante? ¿Somos peregrinos o somos
errantes?".
Por esto, explicó Francisco, "la Iglesia nos invita a rezar
esto ‘¡Ven!’, a abrir nuestra alma y que nuestra alma sea, en
estos días, vigilante en la espera. ¡Vigilar!".
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