Por REDACCION
El Ballet Camin es quien realiza la apertura cada jornada del Festival Nacional de Folclore con el Himno a Cosquín bajo la dirección de Rodolfo Uez. Un cuerpo selecto donde jóvenes de todo el país se congregan para ofrecer el espectáculo artístico de la danza folclórica en cada noche coscoina. La indumentaria de este año evoca aquel cuerpo de baile que alguna vez ideó y dirigió por años Santiago Ayala “El Chúcaro”. De esos vivos colores estampados de flores, nacen los pasos, las cadencies, los gestos sublimes de cada protagonista femenina. El inicio de la programación del lunes, incluyó un recuerdo para los primeros directores del Ballet Folclórico Nacional, y los temas cantados dedicados a ellos fueron “La Viola” de Hugo Giménez Agüero y “Del Chúcaro”, la zamba de Horacio Guarany. El grato acontecimiento tuvo como protagonista primordial a María Gabriela Ayala, hija de Santiago, que integró la pareja destacada en ese cuadro argumental de la noche. Involucrada en las artes, Gabriela desarrolló sus capacidades sensibles en su formación como bailarina pero también en la plástica, platería y cincelado, entre otras actividades. Su labor cultural la llevó a Humahuaca desde donde comenzó a recorrer la región, y actualmente lo sigue haciendo por el país dictando clases de danza y participando de convocatorias comunitarias con otras disciplinas del arte. Verla bailar es tener la posibilidad de admirarla, al transportarse desde lo sutil hacia el vuelo más estilizado y representativo que con su cuerpo puede demostrar. Es una pluma que toma todas las formas posibles de la estética en cada danza. Un trabajo profesional y profundo desde la interpretación, hacen de ella la entrega más meritoria que una bailarina puede ofrecer con su coreografía. Digna heredera de Norma Blanca Re y Segundo Santiago Ayala, sus padres bailarines.
Raúl Vigini
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