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Información General Miércoles 14 de Diciembre de 2016

Emoción y lágrimas de un pibe y su abuelo

La vida nos enseña, día a día, que no todo esta perdido pese a que muchas situaciones nos hagan pensar de esa manera. En un mundo convulsionado por hechos negativos, en gran parte dolorosos para la humanidad en general, un suceso que tiene como protagonistas a un pibe y su abuelo hace que una luz de esperanza brille en el firmamento. Una historia que merece conocerse.

Rubén Armando

Por Rubén Armando

Efraín Abel Delgado terminó séptimo grado en una escuela rural de Chaco. Hasta alli todo parece indicar un hecho común, uno de tantos en la geografía del territorio nacional. Pero no es así.

El lunes, en la escuela rural a la que asiste Efraín -cercana a la localidad chaqueña de Pampa del Indio-, Hugo Baricheval, un maestro que desde hace varias décadas trabaja alli fue testigo de un hecho que trascendió las fronteras de nuestro país.

En diálogo con Infobae Hugo contó que el protagonista de esta historia se llama Efraín Abel Delgado, un nene muy humilde al que la mamá dejó junto a su hermana Celeste, cuando ambos eran muy chiquitos, al cuidado de su abuelo Angel.

LAGRIMAS EMOTIVAS

Cuando llegó el momento de entregarle el diploma del ciclo lectivo a Efraín, que además fue el abanderado de su promoción, el egresado y Angel no pudieron contener las lágrimas.

Baricheval atinó a abrazar al nene, en medio de ese llanto de alegría desconsolada, que resumía una historia familiar, un ciclo cumplido, un día importante.

LO QUE HAY QUE CONOCER

Hasta alli todo parece indicar un suceso común, como tantos otros. Pero la realidad indica que durante todos los años de estudios Efraín y su abuelo caminaron los 6 kilómetros que separan la escuela con su casa, y que no registra un solo día de inasistencia al local educativo.

No hubo frío, calor o lluvia que impidan que Efraín y su abuelo, muchas veces junto a la pequeña Celeste, cumplieran con que el niño asista a clase.

Es más, en una ocasión un organismo norteamericano donó una bicicleta para que Efraín haga más llevadero el desplazamiento de los 6 kilómetros de ida, y otros tanto de regreso.

Pero el pibe la cedió a su hermana, porque la niña daba evidentes muestras de cansancio físico.

REFLEXION FINAL

Así las cosas, con una importante cuota de sacrificio el niño chaqueño cumplió con el ciclo escolar. Y el abuelo tuvo mucho que ver en ello.

Por eso las lágrimas que conmueven en esta historia sencilla, pero de inmenso contenido emocional.

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