Por Emilio Grande (h.)
Anoche fue presentada la excesivamente fuerte performance/danza "Mis días sin Victoria" en el Centro Cultural Municipal sala Sociedad Italiana, en el marco del Festival de Teatro Rafaela 2018, ante un público selecto de teatristas, críticos y amantes de las artes escénicas, ubicado sobre el escenario mirando a la platea, mientras las actuaciones fueron en el escenario y en el sector donde habitualmente va el público, también se utilizó una tribuna tubular.
El texto, interpretación y dirección está a cargo de Belén (ahora Rodrigo) Arena (Buenos Aries), siendo la misma persona, pero se presentó ante el público presente como mujer, ahora devenido transexual.
Se trata de una diario personal escrito por la autora en una isla lejana con la mencionada Victoria, luego continuaron viéndose en Buenos Aires, con quien expresó haber tenido relaciones sexuales, utilizando un vocabulario procaz con un sinnúmero de palabras de baja grosería, irreproducibles para un diario que busca la educación, entre otros objetivos, y no caer en léxicos de la calle o de la tribuna...
La puesta en sí tiene por momentos coherencia en cuanto a la historia sobre esta relación que habrá existido, con una muy buena utilización de la música heterogénea y, por otro lado, un tanto por fuera de los cánones tradicionales del teatro.
En otra parte de esta propuesta innovadora, pero que rompe una obra de teatro propiamente dicha, hay coreografías con movimientos físicos acompasados por la música entre la/el protagonista y su amiga Fiorela, desnudándose ambas y luego esta última le tira un líquido rojo (en alusión a la sangre) sobre el cuerpo de Belén/Rodrigo, sumándose otras cuatro mujeres, también desnudas, mientras el líquido era desparramado por el piso.
También los citados Rodrigo-Fiorela se ubicaron en la tribuna tubular en un acto para bailar sensualmente y en otro para besarse enamoradamente, simulando el encuentro con Victoria.
Los monólogos de Rodrigo lo muestran como una persona no amada, ni segura en sus convicciones y renegada de la vida, supuestamente discriminada por su físico, que ingresó en las escuelas de danza y militar, cuestionadora de la danza contemporánea y de la técnica, haciendo hincapié varias veces en la vida y la muerte, especialmente en el suicidio, en lo que pasará el día en que no viva más en este mundo, relatando al final un juego entre la ficción y la realidad...
¿Este tipo de propuestas de danzas y desnudos será el gusto del selecto grupo de los organizadores? ¿A cuánta gente le interesa participar de este tipo de ceremonias grotescas?
Este juego de realidad-ficción es una exaltación transexual del personaje-persona, poniéndose énfasis nuevamente en el aborto con el "pañuelo verde", expresando que "faltan dos semanas y media para que sea legal", como si se tratara de una lucha de ganadores-perdedores, la famosa "grieta", pero a decir verdad están en juego las dos vidas: la madre y el bebé que se está formando en el seno materno...
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