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Información General Sábado 19 de Abril de 2014

"Es una cruz que viene a salvar"

Expresó anoche el obispo Fernández al final del vía crucis ante una multitud que participó en la plaza 25 de Mayo de nuestra ciudad.

REDACCION

Por REDACCION

En la víspera se vivió una intensa jornada de fe cristiana en los diferentes templos de nuestra ciudad con miles de personas que desfilaron para rezar y acompañar a Jesús en su pasión y muerte, como así también realizar la tradicional visita de "las siete iglesias", ya sea caminando, en bicicletas o en autos.

Por la noche una multitud participó activamente en el vía crucis alrededor de la plaza 25 de Mayo, meditando las 14 estaciones del camino de la cruz y muerte del Señor.

A su término, el obispo diocesano Luis Fernández -el jueves y viernes estuvo en la comunidad de Arrufó- dirigió un mensaje a los presentes al frente de la Catedral San Rafael: "Dios nos ofrece esa manera nueva de estar en el mundo, desde la encarnación del Verbo, de hacerse uno de nosotros, de no herir al hermano, de no tener vergüenza; de estar no con la soberbia, no con el poder, no con grandiosidades sino al estilo de Jesús que nace pobre y humilde, sencillo, que pide un lugar para estar en la historia".

Y agregó: "Ese Cristo que nos enseñó ese horizonte nuevo, no el de la violencia, no el de prepotear, no el de creérnosla como nos dice Francisco, ese Cristo trabajador, que no vino al mundo para vivir de arriba, vivía en familia, en la sencillez. En estos días son donde aún el sufrimiento, el dolor, la muerte, en Cristo tienen sentido, porque estamos siguiendo a un muerto, a un fracasado".

En otra parte, monseñor Fernández señaló que "de la cruz nace la vida, lo que parece muerto, lo que ya no sirve, lo que se tira, lo que es despreciable, lo que queremos sacarnos de encima; del verdadero Dios surge la vida, de la cruz de Cristo surgieron los sacramentos, de su costado herido salió el agua del bautismo (...) En la cruz nos enseña que surge la vida, por eso lo seguimos, lo acompañamos. Es el verdadero Dios, nos enseñó ese dolor que hay en el trabajo hecho con sacrificio, madres criando a sus hijos, cuando a veces no hay laburo, no tenés vivienda, pero desde la cruz de Cristo es capaz de transformarse en vida".

En los tramos finales, el obispo dijo que "no es una cruz de dramas, que te viene a juzgar, que te viene a poner más culpas que ya bastante tenemos, que te viene a castigar, que te viene a mandar al infierno, sino es una cruz que viene a salvar, que te viene a dar una mano, a dar vida; y nos llena de alegría, de entusiasmo, de vivirla y hacerla nuestra", ante el aplauso de los presentes.

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