Por Germán Sánchez
Había una gran expectativa. Se esperaba como uno de los shows más grandes del año en la ciudad de Rafaela. La llegada, una vez más, de Las Pastillas del Abuelo cubrió las expectativas. Desde temprano los fanáticos se dieron cita en el Coliseo del Sur. Un escenario acorde, un telonero acorde -El Acople volvió a hacer de las suyas en la previa- y un show final a la altura.
Piti Fernández y los suyos aparecieron en el escenario a las 22.30. José, Chacarera, Cerveza y Rompecabezas de amor, para arrancar bien arriba. Y así fueron pasando uno a uno los 22 temas de una lista variada, que incluyó entre otros, Amar y envejecer, Loco por volverla a ver, Quién es Dios (donde apareció una oportuna camiseta azul de la selección con el 10 gigante en la espalda).
Piti jugó con el público, mostró banderas, se puso gorritos de la gente y al final incluso bajó a nivel suelo para saludar a los que estaban contra la valla. Uno a uno retribuyó el cariño de la gente que coreó canciones, hizo flamear banderas y no parar de saltar ni un minuto.
Párrafo aparte para el público. Hubo, claro, mayoría de fanáticos rafaelinos y también de la zona. Claro que lo que llamó la atención es ver banderas de Buenos Aires, Rosario y Santa Fe, como así también medios de transporte que trasladaron a los fans hasta Rafaela. Esto muestra que la movida rockera también le aporta al a ciudad un movimiento que antes parecía reservado a otras ciudades. Esto ya se vio en propuestas anteriores como cuando estuvo La Que Faltaba u Horcas, donde el movimiento de gente que llega a la ciudad a disfrutar de la música empezó a hacerse una constante.
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