Por REDACCION
CIUDAD DEL VATICANO, 4 (ZENIT). - El papa Francisco realizó este miércoles la audiencia general en la plaza de San Pedro, donde entró en el jeep abierto, saludando a los fieles y peregrinos que le esperaban con cantos, coros y agitando banderas y pañuelos. Después de haber dedicado un tiempo a estos saludos, bendiciendo a niños y ancianos, inició su catequesis.
Como es habitual después de las visitas apostólicas, centró sus palabras explicando el reciente viaje de dos días a Egipto realizado el 28 y 29 de abril de la semana pasada.
“Deseo hablarles hoy sobre mi reciente viaje apostólico en Egipto. El lema del viaje era: «El Papa de la paz en un Egipto de paz»”, explicó Francisco en el resumen que hizo en idioma español. Recordó que “el primer día tuve varios encuentros encaminados a fomentar el diálogo entre cristianos y musulmanes, y a promover la paz. Egipto es tierra de civilización y de cultura, y esto nos enseña que la paz se construye mediante una educación integral que comprende la dimensión religiosa y la relación con Dios”.
“Viví además -prosiguió el sucesor de Pedro- un signo de comunión con el querido hermano papa Tawadros II, patriarca de los coptos ortodoxos. Renovamos nuestro compromiso de caminar juntos y firmamos una declaración conjunta, en la que nos comprometemos a no repetir el bautismo administrado en nuestras respectivas iglesias. Acompañados también por el patriarca de Constantinopla, rezamos por los mártires de los recientes atentados; su sangre fecunda el diálogo ecuménico y a toda la Iglesia”.
Recordó también que “el segundo día estuvo dedicado a los fieles católicos. Los animé a que reavivaran en ellos la experiencia de los discípulos de Emaús. Después me reuní con sacerdotes, religiosos y religiosas y seminaristas. En ellos he visto la belleza de la Iglesia en Egipto y recé con ellos por todos los cristianos de Oriente Medio”.
El Papa concluyó sus palabras saludando “a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica”. Y añadió: “Que la Sagrada Familia de Nazaret, que emigró a la tierra del Nilo para huir de la violencia de Herodes, bendiga y proteja al pueblo de Egipto; y a todos ustedes les conceda paz y bien en sus vidas”.
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