Por REDACCION
CIUDAD DEL VATICANO, 4 (AFP-NA). - El arzobispo de San Salvador, una figura casi mítica, que fue asesinado en 1980 por los escuadrones de la muerte mientras daba misa, será beato. Así lo dijo ayer Francisco, y expresó que su crimen fue cometido por “odio a la fe”.
La decisión fue interpretada como el triunfo del ala menos conservadora de la Iglesia, después que los sectores más reaccionarios se opusieran a la beatificación.
Sobre el "martirio" de Romero ya se había expresado el Congreso de teólogos de la llamada popularmente "fábrica de Santos", que hace unas semanas había reconocido "unánimemente" ese sufrimiento y dejado la decisión final en manos del "congreso de los obispos y de los cardenales".
Ayer, como es la praxis, el Papa se reunió con el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato, y aprobó este decreto que da vía libre a la beatificación.
La condición de "mártir" fue la que encontró más objeciones durante este proceso y acabó retrasando y obstaculizando la causa, que con el inicio de Francisco retomó su curso.
"Es providencial que el primer papa latinoamericano beatifique a monseñor Romero", fueron las primeras palabras del postulador de la causa de beatificación, el arzobispo Vicenzo Paglia, que mañana dará en conferencia de prensa todos los detalles del proceso.
El sector más conservador de la Iglesia consideraba que beatificar a Romero era como llevar a los altares a la Teología de la Liberación, la corriente que nació en Latinoamérica, que se caracterizó por poner a los pobres en el centro de la escena y que miró con alguna simpatía a los procesos de cambios de en la región y hasta a las organizaciones guerrilleras.
Según esta condición de mártir "in odium fidei" que Francisco le asignó a Romero, los teólogos no juzgan la posible intención política del asesinato del arzobispo, sino el intento de llegar al amor por la justicia y la predilección por los pobres que el obispo manifestaba en su idea de Iglesia, según algunos testimonios recogidos en los fascículos del proceso.
La declaración del "martirio" era decisiva para su beatificación, ya que entonces no es necesario reconocer un milagro, mientras que después podría continuar la fase para la posible canonización.
La declaración del "martirio" era decisiva para su beatificación, ya que entonces no es necesario reconocer un milagro, mientras que después podría continuar la fase para la posible canonización.
El proceso de beatificación se abrió en marzo de 1994 y tras concluirse su fase diocesana, que redacta el informe sobre la vida, en 1997 pasó a la Congregación de la Doctrina de la Fe, donde se estancó hasta el 2005. Con la llegada del papa Francisco, en marzo de 2013, los mecanismos se aceleraron.
Romero fue asesinado el 24 de marzo por el disparo de un sicario, aparentemente ordenado por un escuadrón de la muerte de la extrema derecha, cuando oficiaba misa en la capilla de un hospital para enfermos de cáncer, en los días previos al estallido del conflicto armado que El Salvador atravesó de 1980 a 1992.
Francisco había señalado en agosto pasado que no había impedimentos para la beatificación de Romero, de quien citó en enero parte de una homilía de mayo de 1977.
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