Tal como se adelantó en este medio, el músico Franco Fontanarrosa llega a la ciudad en dúo con Christy Doran, artista irlandés radicado en Suiza. La historia entre el guitarrista (Christy) y el bajista (Franco), que comenzó en Buenos Aires, lleva más de una década de exploraciones, escenarios y búsquedas compartidas. Juntos dieron vida a Sound Fountain, un trío que dejó su huella en Europa, Asia y Latinoamérica, con discos aclamados y presentaciones en algunos de los festivales más prestigiosos del circuito jazzístico.
Hoy, esa conexión se transforma y se profundiza. En formato dúo, Doran y Fontanarrosa se sumergen en un diálogo más íntimo y libre, donde la improvisación, las composiciones originales y la creación de paisajes sonoros se entrelazan en tiempo real.
Eligen Rafaela y la librería Faber como escenario, para todo el público rafaelino y de alrededores. Se presentarán este viernes 8 de mayo a las 21:30, con la organización de la Asociación Cultural Otras Voces.
En diálogo con LA OPINIÓN, el hijo del gran "Negro" Fontanarrosa cuenta con detalles su acercamiento a la música, su vínculo con su padre y todo lo que tenés que saber sobre el show que van a dar en la ciudad.
Después de tantos años compartiendo proyectos con Christy Doran, ¿qué cambió cuando pasaron del formato trío al dúo?
En algún punto no cambiaron muchas cosas, sobre todo respecto de la química que nosotros tenemos y la manera que tenemos de tocar. Sí cambió claramente el sonido y es muy interesante, porque al ser solamente nosotros dos, hay como una suerte de sensación de que hay mucho espacio, que cada uno tiene mucho espacio para tocar y para expandirse.
¿Cómo describirías el universo sonoro que construyen juntos?
Sonoramente yo creo que está bastante enmarcado dentro de lo que puede ser el sonido del jazz moderno, jazz más contemporáneo y, en general, nuestras composiciones y el lenguaje que desarrollamos tiene bastante que ver con una alternancia entre material muy escrito, muy compuesto y muy específico e improvisaciones abstractas, abiertas y muy libres. Nos gusta poder pasar de un lenguaje al otro, por así decirlo, y poder fluctuar entre estas dos cosas que son prácticamente antagónicas pero poder fluctuar con naturalidad y que dentro de una misma composición sucedan estas cosas, de repente, un pasaje muy escrito que lleva a una improvisación, y de ahí sale a otra cosa escrita, y de esa manera vamos desarrollando cada tema.
Trabajaste con referentes muy diversos de la escena argentina e internacional. ¿Qué aprendizajes te dejaron esas experiencias?
Justamente el tiempo y las experiencias que uno va pasando te dan aplomo, te dan convicción en lo que hacés y te dan una cierta certeza de que estás haciendo las cosas como hay que hacerlas. Lo que rescato más, sobre todo más allá de las experiencias y enseñanzas particulares de cada persona, es que con el tiempo he podido ir construyendo una confianza y un aplomo en cómo hago música y cómo hago las cosas, justamente porque la experiencia me lo ha ido confirmando.
¿Sentís que heredaste algo de la sensibilidad artística o de la mirada sobre la creatividad de tu papá?
Sí, definitivamente, sin lugar a dudas, porque si bien nos dedicamos a disciplinas distintas, yo creo que el proceso creativo es algo que va más allá de la disciplina y es lo mismo para un escritor que para un cineasta, para un bailarín, para un músico o un escultor. Entonces había muchas cosas que siempre yo pude hablar con él y arribar a conclusiones y formas de ver las cosas, y ni hablar el tema del compromiso con lo que uno hace, que también siempre me resultó muy referencial.
¿Qué te gustaría que el público se lleve después del concierto del viernes?
Nosotros ya hemos ido a tocar varias veces a Rafaela y hemos ya tocado otras veces en librería Faber, que es un lugar muy lindo, así que yo creo que de parte nuestra hay realmente una alegría y un interés en regresar unsa vez más a Rafaela. Con este formato de dúo yo creo que se ha refrescado una suerte de búsqueda, una suerte de exploración con Christy, y a mí lo que me interesa justamente es que la gente pueda venir a disfrutar con nosotros de esa búsqueda; la música instrumental siempre tiene esa capacidad de tocarnos en los lugares más introspectivos, más abstractos, y que cada persona pueda viajar con la música que hacemos, una música de colores, de imagen para ir, escucharla y meterse dentro de ese viaje con nosotros.
Las entradas se encuentran a la venta en la Librería Faber (Saavedra 52) en horario de comercio. Los valores son los siguientes: las generales hasta $15.000,00; y para los asociados a la institución organizadora, jubilados y estudiantes de música $12.000.
La apertura del evento estará a cargo del bajista Fernando Quagliozzi junto al percusionista Joaquín Güll. La sala se armará con mesas y sillas contando con un servicio de cantina. La reserva de mesas se deberá realizar por WhatsApp o llamando al 3492 52-6808.