Por REDACCION
Este jueves 27 de julio a las 21:00 horas será el estreno de “Fraternidad” en la sala Luis Remonda del Centro Ciudad Rafaela. Las próximas funciones serán el viernes 28 y sábado 29 de julio a las 21:00.
Es protagonizada por las actrices María Rosa Luciano y Beatriz Bouhier (del elenco del CCR), quienes encarnan a dos hermanas, bajo la dirección de Arturo Gentilini, proponiendo un realismo con el que se pretende resaltar al texto y a las actuaciones.
Considerando la limitada capacidad de la sala se recomienda reservar la entrada al teléfono 503124 de 16:00 a 20:00: $ 120 la general y $ 100 para socios, jubilados y estudiantes.
Esta obra (dura 65 minutos) es de Mariano Moro, joven y talentoso autor marplatense, licenciado en Literatura clásica española. Vino tres veces a Rafaela, dirigiendo obras en el Festival de Teatro: "De hombre a hombre", "Jesucristo" y "Quien lo probó lo sabe". En el caso de Gentilini había trabajado el texto "Edipo y Yocasta", también de Moro, con el grupo "Tiempo" de Moisés Ville.
"Empezamos a ensayar hace un año y este fue el que quedó firme entre varios proyectos que teníamos en danza. El texto trabaja con el humor y la ironía, con pensamientos retorcidos de dos mujeres", destaca el director a un cronista de LA OPINION.
“Fraternidad” es una obra que presenta a dos mujeres que conversan en un ámbito familiar e íntimo. Marta (es Luciano) vive en Salta y Lucía (Bouhier) en Buenos Aires, ambas sufrieron el exilio político, compartieron familia, la infancia y parte de la vida lo que generó un vínculo perfectamente claro y coherente con las personalidades de estas hermanas diferentes. El pasado común es la plataforma de lanzamiento para la charla y el presente disímil también. Las dos mujeres exponen sus egocentrismos, sus fracasos, sus frivolidades.
"Hay fuertes miradas de clases sociales entre alta y villera, es decir las diferencias entre ricos y pobres; también tratamos una diversidad de temas en el que entran las connotaciones de lindo y feo, las facetas de hombre y mujer, y los problemas de la violencia de género. En los chistes aparecen muchas verdades", agrega Luciano.
La educación, la política, el amor, los vínculos familiares, la visión de nuestro país y su sociedad, la violencia, la soledad y las dependencias son expuestas en diálogos desopilantes entre otros muchos temas que asoman en el texto, algunas veces de manera imperceptible. La banalización de lo malo y la naturalización de lo inmoral iluminan casi todo casi todo el tiempo.
La actuación fue abordada desde el realismo. El espectador se convierte en un cómplice invisible dentro de la casa viendo y oyendo. Los elementos absurdos y grotescos que propone el texto y la historia aparecen permanentemente como gestos que por su naturaleza misma llevan al humor; un humor ácido, duro, exagerado, pero verosímil.
La escenografía de Mónica Milanesio responde a la simpleza de lo necesario, funcional a la puesta en escena. Al igual que las luces y el sonido que se reducen a lo imprescindible y están a cargo de Gastón Walker y Miky Mateo. La producción es del CCR encarada por el elenco de teatro, siendo el segundo estreno del año.
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