Por Redacción
Mario Flores terminaba la última vuelta pasadas las 23 cuando conducía el colectivo de la línea 11. En la parada del Shopping Recoleta, subió un nene que vestía tan sólo una remera de algodón y un pantalón en una noche oscura y húmeda que alcanzó una mínima de 5ºC.
Una pasajera se acercó al infante y le preguntó si tenía frío. El niño, en un defensivo impulso de fortaleza, respondió que no. Los pasajeros y el chofer se miraron con impotencia ante semejante acto de injusticia en una ciudad abatida por la segregación social.
Cuenta Diario Uno que hacía tiempo que Mario veía colgada ropa en Aristóbulo del Valle al 4200 con un cartel que indicaba que allí funciona un perchero solidario.
Mario comenzó a charlar con el chico y le comentó que en la esquina de Aristóbulo del Valle e Iturraspe había dos percheros de los que podía sacar algún abrigo para llevarse. El menor preguntó con los ojos húmedos sí eso era verdad, y el conductor aceleró la marcha.
Al llegar, con unas emotivas palabras el colectivero pidió a los pasajeros del transporte colmado que tuvieran paciencia para dilatar el viaje, porque necesitaba parar para que el menudo nene buscara su abrigo. "Me bajé con él lo ayudé a buscar una campera y un buzo para que se lo ponga. Cuando volvimos al 'cole' sonrió, y después se fue contento y sin tanto frío", recordó Flores
Hubo un fuerte aplauso de los pasajeros en momento de llevarse a cabo lo que cuenta la nota. No podía ser de otra manera.
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