Por REDACCION
Un gran enfrentamiento se aproxima para todos los habitantes del país llamado Argentina. El mismo tendrá lugar en todo el territorio nacional, de sur a norte y de este a oeste. Integrarán la plantilla de jugadores millones de personas votantes, donde, desde cualquier punto del lugar que habiten, serán protagonistas del enfrentamiento a fin de definir cuál será el ganador del evento, pues no habrá empate, ni siquiera tiempo suplementario, ni penales.
El nombre de los dos equipos que dirimirán la contienda serán: paz, pan, trabajo y justicia, por un lado; corrupción, drogadicción y libertinaje, por el otro.
La fecha de comienzo del encuentro tendrá su primer tiempo el día 13, de agosto, y la segunda y definitoria etapa final, verá la luz el 22 de octubre.
Como podrán deducir a esta altura de la información, la disputa se refiere a las próximas elecciones, donde cada uno participará con su voto del gran partido Nacional Argentino ( según Santiago Kovadloff aún no podemos nombrar República Argentina).
Le hemos dado participación a dos equipos solamente, porque creemos que con eso basta para definir donde colocar nuestro pensamiento, nuestra intención, nuestro grado de inteligencia y captación, pues no se trata, ni se nombra ninguna institución política. Cada elector debe ser dueño y señor de su democracia, a través hechos concretos, y no palabras y declaraciones estúpidas y sin fundamentos ni razonamiento alguno. el poder de captación de cada jugador y su grado evolutivo, le ayudarán a elegir para qué lado patear la pelota.
Pero recuerde que esta similitud no dura solo 90 minutos; además está en juego una parte fundamental del futuro de venideras generaciones. Y eso no es chiste ni jueguitos de palabras.
A esta altura del partido, tal vez usted preguntará ¿y el resultado de la contienda? Bueno, eso es cuestión de esperar el 23 de octubre. Mientras tanto, vaya meditando y eligiendo el equipo que más le conviene al país en general, pues " el día después" ya será tarde para arrepentimientos, remordimiento y cargas de conciencia, dado que las opciones son claras y contundentes. Aquí se juega el destino del territorio nacional: ¡O se es o no se es! No queda otra opción.
Elija usted su propio destino, y eso es cosa suya, ni mi mía, ni de nadie. Alea Jacta Est ( la suerte está echada).
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