Por Emilio Grande (h.)
El 7 de enero de 1984 se conoció la noticia que monseñor Héctor Gabino Romero fue nombrado obispo de la diócesis de Rafaela en reemplazo de monseñor Jorge Casaretto, designado obispo de San Isidro. De esta manera, fue el cuarto prelado después de Vicente Zazpe, Antonio Brasca y Casaretto.
Nació en Bahía Blanca el 4 de agosto de 1924, estudió en el seminario de La Plata y fue ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1947. Entre 1948 y 1957 se desempeñó como vicario cooperador en San Justo (provincia de Buenos Aires) y, luego, por un año fue párroco en Coronel Brandsen. También fue profesor de Teología en el seminario San José, de la Plata.
En 1958 fue nombrado párroco de Burzaco y, posteriormente, fue consagrado obispo auxiliar de Lomas de Zamora el 15 de agosto de 1978. Se desempeñó como presidente del Equipo Episcopal para los Medios de Comunicación Social y fue miembro de la Comisión Episcopal de Ministerios.
El domingo 25 de marzo de 1984 asumió monseñor Romero como obispo diocesano. Primero se hizo un acto de bienvenida en el edificio municipal, donde la Banda Municipal de Música ejecutó el Himno Nacional coreado por la concurrencia y después se escucharon palabras del intendente Rodolfo Muriel, del gobernador José Vernet y del propio Romero.
También estuvieron el nuncio apostólico Ubaldo Calabresi, Raúl Stradella (presidente provisional del Senado provincial), Marcelino Ortiz (jefe de la Segunda Zona de la Policía Federal), los obispos Desiderio Collino (Lomas de Zamora), Jorge Casaretto (San Isidro), Oscar Villena (auxiliar de Rosario), Jorge López (Rosario), Estanislao Karlic (Paraná), Juan Iriarte (Reconquista), Carlos Cremata (Santo Tomé, Corrientes), como así también autoridades civiles y policiales.
Más tarde, se celebró la ceremonia religiosa en un altar ubicado en el costado oeste del bulevar Yrigoyen mirando a la Catedral. Idelso Re -párroco de San Rafael- tuvo su cargo las palabras de bienvenida y luego fue leída la bula papal correspondiente al nombramiento de Romero con fecha 7 de enero de 1984.
Después de las firmas respectivas, el nuevo obispo prestó juramento de fidelidad al Sumo Pontífice Juan Pablo II y a la Iglesia Católica, renovando su promesa de fe y obediencia a la Iglesia Apostólica Romana.
Todo lo recaudado en la colecta se destinó a los afectados por la inundación de la ciudad de Tostado. Una vez concluida la misa, los fieles tuvieron oportunidad de expresar su saludo al flamante obispo.
EN RAFAELA
Romero -junto al padre Carmelo Greco- fue uno de los impulsores de la creación de la Universidad Católica de Santiago del Estero en Rafaela, que empezó a funcionar en abril de 1997.
También en marzo de ese año aprobó el proyecto "La parroquia como comunidad misionera", buscando la renovación en la fe, la conversión personal y el protagonismo de las comunidades parroquiales.
Participó junto a 12 obispos de la Argentina en un encuentro preparatorio al Sínodo de las Américas realizado en Estados Unidos. El Sínodo se hizo en noviembre de 1997 en Roma.
A decir verdad, fue una persona muy querida al interior de la Iglesia Católica, como así también en los ambientes sociales, teniendo una sólida formación religiosa y cultural, ya que también fue docente. Le gustaba practicar deportes, especialmente fue alpinista, escalando varias veces la cordillera de Los Andes.
En varias ocasiones le realicé entrevistas publicadas en LA OPINION, una de ellas en su visita "ad limina" a Roma con Juan Pablo II en noviembre de 1995, cuando casualmente me encontraba estudiando Comunicación Social en la Pontificia Universidad Gregoriana en la capital italiana. En uno de los encuentros con el Papa en la sala Pablo VI me pidió que lo acompañara por sus problemas para caminar. Entonces me dijo: "acompañame hasta que te dejen pasar" y así fue que me ubiqué a pocos metros del escenario.
Luego de soportar varias dolencias físicas (cardiopulmonares y otras afecciones), el 23 de mayo de 1999 dejó de existir el obispo Romero, a la edad de 74 años, estando internado en la sala de terapia intensiva del Sanatorio Nosti de esta ciudad.
"La muerte de Héctor Romero constituye un hecho de gloria por su fidelidad hacia Dios. En las reuniones episcopales rescato su sencillez, generosidad y valentía de obispo", expresó monseñor Estanislao Karlic -entonces arzobispo de Paraná y ex presidente de la Conferencia Episcopal Argentina- durante la misa exequial -celebrada el 25 de mayo de 1999- que él presidió y fue concelebrada por 7 obispos y 50 sacerdotes de distintos puntos del país, en la Catedral San Rafael.
Sus restos fueron enterrados en el ala lateral oeste cerca de la Virgen del Carmen -en simetría con la tumba de Brasca en el ala este-, en el templo mayor de la diócesis de Rafaela.
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