Por Antonio Fassi
En la cotidianeidad de nuestra habitual vivencia terrenal muchas veces penamos el hecho de una partida, pues esta casi siempre representa un cambio.
Y ese alejarse de hechos qué hábito se hicieron en nuestra conducta asumida con costumbres que nos representan bienestares y alegrías, mucho nos cuesta aceptar el nuevo precepto, más aún aquel que nos lleva hacia el final sin retorno, sobre todo cuando quien retira su ropaje terrenal, es un ser de luz, pastor y guía de porciones de humanidades que, (a la sombra de su sabiduría y sus consejos) fueron desarrollando limpias actividades orientadas por esa exacta palabra que siempre supo entregar, a fin de conducir hacia la senda del bien común a quien buscara su aleccionadora clarividencia.
En la madrugada del martes 30 de julio, se apagó la luz que iluminó la senda física de Heraldo Storani, conductor, guía y timonel, no sólo en lo espiritual, sino también en lo que atañe a su tarea de funcionario activo durante muchos años, en la conocida cooperativa láctea de la ciudad de Sunchales, recibiendo su jubilación en el cargo de Gerente General de dicha empresa.
Dueño de un total conocimiento y convencimiento sobre las bondades del cooperativismo, trabajó desde lo físico sin desdeñar jamás los preceptos y el uso de una ejemplar conducta de equilibrio humanamente propia de un maestro en el arte de usar esa fuerza que partía de su propio corazón, fuerza nacida y alimentada por su afán de equidad y honradez, tanto en lo físico, moral, como espiritual.
Acongoja y oprime el ánimo tomar el lápiz para despedir un ser de luz, aunque la realidad física señale el final de una pletórica, fecunda y prolongada vida de casi 90 años. Pero es comprensible e inexorable esa partida, sobre todo cuando la materia alcanza el grado de convertirse en pesada carga para el espíritu que busca libertad cósmica, a fin de continuar ese camino donde la individual eternidad prosigue su tarea emprendida y realizada en la carne.
Por eso entendemos convencidos que una existencia pura como la desarrollada por Heraldo, perdurará a través del tiempo y el espacio. La estela luminosa que marcó rumbos durante su carnal existencia, mucho tiempo continuará señalando conductas a seguir, ahora desde una libertad que seguramente gozará con su cuerpo nimbado de luz celestial.
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