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Información General Domingo 22 de Septiembre de 2013

“Hoy hay una diversidad de libros muy importante”

José “Bachi” Inwinkelried, uno de los dueños de la librería Paideia, habla de todo: actualidad, diversidad y otros menesteres. “El libro sufrió cambios dramáticos en la última década y hoy hay un sector de lectores y que no pertenece a la literatura clásica.

Pablo Urso

Por Pablo Urso

Los Libros siempre son un tema. La educación, la intelectualidad, el aprendizaje, lo novedoso… siempre son y serán esa herramienta fundacional de centenares de cosas.

Claro está que han sufrido una merma (debido a la globalización) y que de vez en cuando hacer un relevamiento o un paneo de la actualidad siempre es relevante.

Para eso, LA OPINION ha convocado a José Inwinkelried, uno de los dueños de la Librería Paideia (San Martín 166) y un intelectual recalcado de esta ciudad. El “Bachi” es gustoso al hablar de literatura porque lo siente y así lo expresa. “El libro sufrió cambios dramáticos en la última década se podría decir. Pero habría que fijarse más en la década del 70’, que coincide con lo que llamó el ‘Boom de la narrativa Latinoamericana’, donde algunos lo cuestionan y dicen que fue más un tema de marketing que un realismo mágico, donde 30 años antes ya existía, sobre todo con Alejo Carpentier, Asturias, lo que será la segundo oleada. Pero por ejemplo para que nos ubiquemos en esa época, una edición de un libro podía tener 300 o 400 mil ejemplares, eran muchos menos títulos, mucho menos temática, pero con mayor cantidad de ejemplares: ‘100 Años de Soledad’ o ‘Rayuela’, nunca faltaban en una librería”, dice.


-¿Y cómo es en la actualidad?

-Actualmente tenemos una diversidad muy importante de temáticas, de autores, de libros. Más que nada por la facilidad de las ediciones, las nuevas tecnologías que existen. Hay mucho mayor cantidad de títulos, pero menos ejemplares.


-Contame como es el target del lector.

-En esta época hay un nuevo segmento de lectores y que no pertenece a la camada del lector clásico: esto tiene que ver con un proceso de desacralización del libro, donde el libro antes tenía un prestigio intelectual, pero actualmente a través de los medios de comunicación, sobre todo de los audiovisuales, se ha difundido mucho más, y la demanda de libros que antes en Rafaela era de un 7 a un 10%, ahora está arriba de un 30 o 40%. Lo que no quiere decir que hoy se vendan más libros que antes, sino que ahora se ha incorporado un sector de lectores que no son los tradicionales ni que son lectores de culto, no es el clásico cliente de una librería. Son personas que vienen a una librería y que piden un libro específico, como por ejemplo los de autoayuda.


-¿Hoy es más fácil sacar un libro? Más allá de lo tecnológico.

-Esa pregunta está vinculada al pasaje de lo que era la modernidad a la post-modernidad. Va a ser muy difícil que ahora alguien escriba un libro como “Los 7 locos” o “La montaña mágica”. Los libros representan la época, son la imagen de la época y lo que plantea esta es que la gente quiere una lectura que sea pasatista, que no le complique la vida, como son hoy los programas de televisión, que son simples y facilistas. Hay gente que se mantiene fija, y que busca siempre los clásicos, eso siempre se vende y nunca deja de existir. Pero creo que después de “La insoportable edad del cero” o “El nombre de la Rosa” no hubo grandes nombres…


-¿O sea que del 80’ hacia acá no hubo grandes nombres según su mirada?

-No que yo recuerde. Hoy lo que más se vende es literatura erótica. Pero hoy una novela que sea el icono de la década, como lo fue “100 años de Soledad”, no existe. Tienen que ver con una construcción épica, el hombre y un sentido del futuro, y eso es algo que hoy está medio ausente. 


-¿Cómo está el tema de las ventas hoy?

-No hace mucho, LA OPINION misma publicaba, que la Cámara Argentina del Libro decía que el sector se había reactivado. Y uno hoy nota que hay más cantidad de libreros que lo visitan, que hay más cantidad de viajantes, han aparecido nuevas editoriales, pequeñas y medianas. Ahora se está recuperando, en los ´90 la industria editorial estuvo al borde del colapso y cualquiera que viene a la librería se da cuenta que hay más stock que hace 15 años.


-¿Y la novela?

-Es un género moderno, donde hay un optimismo sobre el futuro, aunque la trama sea escéptica. Pero en el fondo hay un sentido de transformación y un compromiso. Uno recuerda a Jean-Paul Sartre y su compromiso con la realidad, pero hoy creo que es muy difícil que se escriban ese tipo de obras que en el siglo XX tuvo cantidades como el 'Ulises' de Joyce, todas las obras de Kafka o ‘A la busca del tiempo perdido’ de Marcel Proust, y demás. Además, el escritor no puede escapar a su tiempo. Es mentira que cada hombre inventa a la época, sino que la época inventa siempre al hombre que lo va a interpretar, en el arte en general.


-¿Cuál fue o cuál es el principal competidor del libro?

-Esa dicotomía yo la pienso como una manera de plantear las cosas, que es el maniqueísmo, la construcción binaria, ese pensamiento tiene casi 4 mil años de antigüedad. La posición es dura, inflexible, te lleva a la intolerancia. Entonces pienso que la idea de contradicción debe ser reemplazada por complementación. Esto no quiere decir que somos todos buenos y que somos todos amigos de todos. Esta idea te lleva a que vos te diferencies en la diversidad pero en la diversidad vos afirmás tu diferencia sin la necesidad de que el otro sea tu enemigo. Hay que reemplazar la idea de blanco o negro, por algún gris o término intermedio, sin renunciar a los ideales. Lo que sí veo mal, por ejemplo, es el tema de las fotocopias: que vos fotocopies un libro de 800 o 1.000 pesos, es una cosa, aunque esté mal. Ahora que fotocopies una constitución que vele 10 pesos, es otra. En las escuelas los maestros muchas veces instan a eso, y sabido es que es un delito.


-¿Cómo es habitualmente la gente que viene a una librería?

-Por ejemplo, no es la misma que va a un supermercado. Acá vos venís a buscar un libro y a lo mejor te terminás llevando otro. Es muy distinto.


-¿Cómo es el oficio de un librero?

-Es un poco diferente al del resto. Pienso yo. Es un 70% vocacional y te tiene que gustar mucho el libro en sí y todos sus efectos colaterales, porque te permite conocer mucha gente importante, relacionarte institucionalmente, plantear actividades culturales... No conozco ningún librero que se haya hecho millonario vendiendo libros. Se subsiste, y las ganancias las ves en el crecimiento del stock.

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