Por Redacción
"No podía creer lo que estaba viviendo. Cuando recibí el mensaje me temblaban las piernas, se me puso la piel de gallina y me puse a llorar", expresó Gorzelany , según contó a la prensa el excombatiente.

Goodall le envió fotos del casco que Gorzelany dejó abandonado hace 36 años, cuando cayó prisionero en Puerto Argentino, y acordaron un encuentro.
El mismo se dará en Plymouth, donde vive Edward "para darle un abrazo y devolvérselo en sus manos".
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