Por REDACCION
BUENOS AIRES, 21 (NA). - El cantautor Ismael Serrano, comprometido con la realidad que lo circunda, comenzó en Argentina los festejos de sus 20 años de carrera, con el estilo fiel a si mismo y buscando siempre una variante en sus interpretaciones que lo hacen un referente de los músicos de su generación.
Con una puesta en escena como si estuviera en un desván y hablando con una rosa sobre la vida y sus avatares, Serrano repasó durante tres horas gran parte de su carrera artística, que comenzó en 1997 con el disco "Atrapados en Azul" que contenía el éxito "Papá cuéntame otra vez".
"Soy de lágrima fácil", dijo Serrano a poco de empezar el show en el Luna Park, en donde también rindió su pequeño homenaje a la música con interpretaciones de temas de otros autores con Luis Eduardo Aute ("Las 4 y 10"), Silvio Rodríguez ("Ojalá"), Joaquín Sabina ("Y sin embargo") y a Mercedes Sosa con "Todo cambia", del poeta chileno Julio Numhauser Navarro.
El madrileño nacido en Vallecas hace 44 años continuará con su gira por gran parte del país con presentaciones en San Miguel de Tucumán, Rosario, Córdoba, entre otros lugares.
El show surcó por caminos en donde los recuerdos, las melancolías -él mismo bromeó con sus canciones tristes- pero con la poesía como principal aliado, Serrano le puso otros matices a clásicos de su carrera de dos décadas.
Con un audio que por momentos no estuvo a la altura del show, la banda que acompañó al cantautor madrileño se mostró firme, sólida, prolija y manejando las diferentes etapas de un recital en un Luna Park con 5.000 almas que esperaban este reencuentro.
Viajando entre Buenos Aires y Madrid, Serrano se siente de ambas ciudades -tiene una hija argentina-, y por eso su repertorio tuvo imágenes de ambas márgenes del océano.
Clásicos como "Ultimamente", "Ya ves", "Vértigo", "Recuerdo", "Te vas" y "Vine del norte", fueron acompañadas por un público cautivo y que aplaudió cada referencia que el cantante hizo a íconos argentinos como el Che Guevara, las Madres de Plaza de Mayo o bien Mercedes Sosa y Fito Páez.
Para el final Serrano se despidió gustoso de haber compartido otra noche más, con "Ana", el último tema de aquel primer disco que con 23 lo hizo conocido y que lo hace seguir viajando con su música.
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