Por Rubén Armando
Inquieto, sociable, inteligente, canchero, emprendedor y decenas de adjetivos más podrían aplicarse para describir a Alvaro Lafarge, un chico de 21 años con síndrome de down cuya vida es un canto a la superación y a la conquista constante de objetivos. Nacido en Junín, el protagonista de esta historia es el quinto de los seis hijos de la familia comandada por Alberto Lafarge y Mariana Sánchez, es menor que cuatro hermanas y mayor que Ian, de 11 años, que es adoptado y que posee una discapacidad mental y motriz de alto grado.
Después de tener que sortear serias dificultades para el aprendizaje del habla y de ser discriminado en alguna institución por su condición de diferente, Alvaro por decisión de sus padres supo integrarse a un jardín de infantes, a una escuela primaria y terminó los estudios convencionales para orgullo de todo su entorno.
Pero desde niño siempre fue por más y al cabo de unos años se convirtió en "un jinete de primera", como proclama su cuenta de Facebook, en rugbier apasionado, en proyecto de bombero (actividad para la que se está especializando en la actualidad) y en un gran amigo de sus amigos.
Mariana Sánchez, madre de este verdadero personaje de la comunidad juninense, contó a Democracia que Alvaro era un nene totalmente deseado por ella y su marido, y cuando el bebé nació se enteraron que tenía síndrome de down, un mundo que les era totalmente desconocido.
LA META: MIRAR HACIA ADELANTE
"Nunca nos pusimos mal por su condición sino que nos enfocamos en aprender y en sacarlo adelante con todo, así que iniciamos un caminito bastante importante y que seguimos recorriendo hasta el día de hoy. Primero ingresó en una guardería y después empezó la lucha por los jardines de infantes. De uno de ellos hubo que cambiarlo porque fue discriminado y por suerte dimos con el Santa Isabel, donde nos abrieron los brazos y Alvaro empezó a sentirse un chico como los demás", expresó la mujer.
Luego Alvaro Lafarge hizo todo el primario en la Escuela Nº 2, con algunos tropiezos pero logró terminarlo. Para los compañeros del primario Álvaro siempre fue un amigo más. En paralelo, "no se pierde ningún partido de rugby y cuando puede, juega", señaló Mariana Sánchez.
Como le gustan los caballos, en una ocasión un profesor de equitación preguntó a los padres si se animaban a la Alvaro saltara. "Empezó de a poquito, saltando palos en el piso en 2008, y desde ese momento nunca dejó deporte", manifesto con orgullo la mamá, y agregó "ya obtuvo varios reconocimientos".
BOMBERO VOLUNTARIO
Y en lo relacionado a ser bombero voluntario, la madre de AlvarO dijo "un día le preguntamos qué quería ser y nos dijo: bombero. Fuimos a hablar con el jefe de ese momento y nos dijo que no había problemas. Se hicieron los trámites de ingreso como para una persona normal. Pasó todos los análisis y falta la firma del ministro de Seguridad, que está al caer según me dijeron. Sería el primer efectivo down en una fuerza de seguridad de la Provincia", finalizó diciendo, muy emocionada, la mamá de Alvaro.
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