Por REDACCION
La Asociación Cultural Sanmartiniana de Rafaela nació en 1950, año declarado “Sanmartiniano” y así registrado en todos los documentos públicos por tratarse del primer centenario del fallecimiento del Libertador. Es parte del Instituto Nacional Sanmartiniano, organismo descentralizado que depende de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación,y que se encuentra abocado a la investigación histórica y difusión de la vida, personalidad e ideario del Libertador General José Francisco de San Martín, “figura que es ejemplo, referencia y factor de unión para toda la Argentina y quienes habitamos en ella”.
ININTERRUMPIDA
Esta prestigiosa Institución viene desarrollando sus actividades en forma ininterrumpida, desde el momento de su creación como Instituto Sanmartiniano, en abril de 1933, y de su transformación en organismo nacional, el 16 de agosto de 1944. Es a instancias de ella que en todo el país y aún en el extranjero, se crearan Asociaciones Culturales como la de nuestra ciudad, cuyo principal objetivo es la difusión del ideario del Libertador.
Como suele ocurrir tantas veces, la Asociación Sanmartiniana creada en 1950 se fue diluyendo en el tiempo especialmente por la desaparición física de sus miembros. Fue el coronel Alfredo Gómez Ottero, sanmartiniano porteño, quien se propuso reimpulsarla a instancia del Instituto Nacional al que pertenecía.
COLUCCI
Para ello recurrió a quien fuera un viejo y querido conocido suyo, y también su subordinado cuando hiciera el servicio militar, Mario Colucci. Lo ubicó primero telefónicamente (hacía más de 30 años que no se veían) y luego lo visitó instándolo a reanudar aquella Asociación Cultural que se había diluido en el tiempo. Aceptado el compromiso, es Mario Colucci quien comienza a visitar amigos y a tocar puertas tratando de ubicar a quienes habían sido integrantes de aquella primera agrupación.
Llega así al ex Colegio Nacional (hoy EEM 428) buscando rastros de ella y allí suma la voluntad de Laura Ludueña, secretaria del establecimiento en ese momento. También se identifica mobiliario perteneciente a la primera Asociación (mesa, biblioteca, bustos del escultor Merlo). Inmediatamente se incorporan Virgilio Cordero, Nelson Rosetti y Dante Culzoni, y a mediados de 1998 comienzan las reuniones en un espacio cedido por el Centro Comercial e Industrial en la primera cuadra de calle Necochea. Luego se suman Blanca Stoffel, Amado Raspo, Omar Luchini y Osvaldo Ezquerro Moreno; más tarde Gustavo Robert, Juan Pablo Dalmazzo, Bettina Matter, Norma Gallardo, los alumnos Aníbal Pintos y Carlos Galván de la EEMPA 1007, los alumnos Leila Abdala y Javier Signorini de la Escuela de la Plaza, Andrés Costamagna -quien junto a otros sanmartinianos cruzó los Andes a caballo recreando la hazaña del Libertador-; y otros tantos rafaelinos. A todos los unió siempre la admiración por la gesta sanmartiniana y la convicción de la necesidad de difundir sus valores.
Elaborados los Estatutos y aprobados los mismos por el Instituto Nacional Sanmartiniano, comienza la tarea de difusión de los valores sanmartinianos con diversas actividades que van desde la publicación de artículos periodísticos, presencia en los actos patrios, charlas en escuelas e instituciones, premiación a los egresados del nivel secundario que acrediten valores sanmartinianos reflejados a través de su “sencillez, humildad, responsabilidad, respeto hacia sus pares y superiores y amor a la patria demostrado a través de su aplicación al estudio”, convocatoria a enarbolar las viviendas para las fechas patrias, organización de concursos de preguntas y respuestas para alumnos de nivel primario, etc.; hasta la responsabilidad del discurso en el acto oficial del aniversario del fallecimiento del Libertador.
Mario Colucci fallece trágicamente en octubre de 2001 dejando acéfala la Asociación Cultural Sanmartiniana por la que tanto había trabajado. Sus miembros no abandonaron la tarea emprendida y continuaron bajo la presidencia de Laura Ludueña. El primer trámite realizado fue conseguir la autorización para que la Asociación llevara su nombre. No fue una tarea sencilla porque por regla general, estas asociaciones nunca llevan el nombre de un civil. No obstante, y gracias al apoyo incondicional del coronel Gómez Otero, se logró. Los valores sanmartinianos que Mario Colucci reflejó en su vida lo ameritaban y hoy, la de Rafaela es la única Asociación Cultural Sanmartiniana que lleva el nombre de un civil. El espíritu sanmartiniano es inquebrantable, no muchos forman parte hoy de esta Asociación Cultural, ni se realizan reuniones mensuales como al principio de su formación, los medios modernos de comunicación así lo permiten. No obstante, y sin lugar a dudas, todos los que alguna vez formaron parte de ella, siguen siendo sanmartinianos. Sólo basta abrazar la causa de la Patria grande y hacer propios los valores por los que el Gral. San Martín luchó. Difícil tarea en un momento cruzado por el duro enfrentamiento entre intereses económicos y políticos sin embargo, como dijo el Libertador “para los hombres de coraje se han hecho las empresas”.
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